En un escalofriante episodio que resalta la persistente amenaza contra la seguridad de las mujeres en el Valle del Cauca, dos trágicos asesinatos con arma blanca han sacudido a la comunidad en las últimas horas. Estos actos de violencia extrema dejan en evidencia la urgente necesidad de abordar las causas subyacentes y fortalecer las medidas de protección.

El primer incidente tuvo lugar en la Calle 110 con Carrera 27 D, donde una mujer de 33 años, Nohelia Portillo Bermúdez, fue brutalmente apuñalada en su propio hogar, perdiendo la vida a pesar de los esfuerzos médicos. Las autoridades investigan una posible conexión con un caso de intolerancia, señalando al cuñado de la víctima como el presunto agresor, quien protagonizó una acalorada discusión que desencadenó el fatal desenlace.

Simultáneamente, en otro rincón de la capital del Valle, el barrio Cristóbal Colón se vio sacudido por un acto de violencia similar. María Victoria Canabal Loaiza, una mujer de 63 años, fue víctima de múltiples heridas de cuchillo en medio de una riña. A pesar de los esfuerzos por salvar su vida, llegó al centro asistencial sin signos vitales. En este mismo incidente, su hijo resultó gravemente herido, intensificando la tragedia.

Estos hechos han generado consternación y exigen una respuesta inmediata de la comunidad y las autoridades. Organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres se movilizan para sensibilizar sobre la importancia de prevenir la violencia de género y brindar apoyo a las víctimas.

Las autoridades locales instan a la colaboración ciudadana para identificar y capturar a los responsables de estos crímenes. Además, se intensificarán los esfuerzos para abordar las raíces de la violencia y fortalecer la seguridad en la región.

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