Dentro del marco de la inclusividad que se reflejó en la carrera del Club Rotario Tuluá el Lago, la profesora de niños con discapacidad junto a su grupo de estudiantes lograron cruzar la meta.

El espacio fue de gran importancia porque no sólo ejercitaron su cuerpo y cambiaron de ambiente. Sino que manifestaron sentirse acogidos por la sociedad, en un espacio lleno de valores para apoyar las causas sociales.

La profesora María Elena Correa Ramírez, fue una de las participantes que avanzó hasta la meta, visibilizando que los impedimentos más fuertes están en la mente.

En un mundo donde las diferencias a menudo dividen, la carrera del Club Rotario Tuluá El Lago se erigió como un faro de unidad y colaboración

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