En un reciente informe de la Contraloría General de la República, el Programa de Alimentación Escolar (PAE) en el Valle del Cauca se destacó por su impecable ejecución, al no presentar ninguna irregularidad en su funcionamiento. Este logro no solo garantiza la alimentación diaria de 113.041 estudiantes en el departamento, sino que también refuerza la confianza en las políticas públicas implementadas por la actual administración.

Según el informe, las “raciones de alimentación son entregadas eficientemente en las 149 instituciones educativas oficiales” que forman parte del programa. Este esfuerzo ha sido crucial para asegurar que los estudiantes, especialmente en los 34 municipios no certificados atendidos directamente por la Gobernación, tengan acceso a una nutrición adecuada que favorezca su rendimiento académico.

La Gobernadora Dilian Francisca Toro ha sido una voz activa en resaltar la importancia de este programa, afirmando que “la alimentación escolar es una estrategia de acceso y permanencia que contribuye a la nutrición y el desempeño de los estudiantes”. Su compromiso se refleja en la dedicación para que el programa funcione desde el “primer día de clases”, asegurando que ningún niño se quede sin las garantías necesarias para su educación.

El PAE también ha sido pionero en integrar a las comunidades indígenas en el proceso, respetando y fortaleciendo sus tradiciones a través de la comida. Ofelia Dorado Zúñiga, secretaria de Educación Departamental, destacó este enfoque, mencionando que se han elaborado y aprobado “20 menús diferentes” que reflejan las costumbres alimentarias de estas comunidades.

Yohana Castañeda, subsecretaria Administrativa y Financiera, señaló el impacto positivo del programa al afirmar que “actualmente, ni un solo estudiante del Valle del Cauca está quedando sin su ración para garantizar que tengamos una niñez con altos estándares de nutrición y aprendizaje».

El PAE en el Valle del Cauca no solo subraya la efectividad de la administración actual en manejar programas complejos, sino que también sirve como un modelo a replicar, promoviendo “cero niños con hambre estudiando”, un objetivo que habla directamente a las prioridades de desarrollo social y educativo en la región. Este programa, vital para miles de familias, se perfila como un baluarte en la lucha contra la deserción escolar y el aseguramiento de un futuro más prometedor para la próxima generación.

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