Durante la inspección subacuática realizada por los buzos de la Armada, se detectaron siete cajas metálicas selladas que llamaron la atención de las autoridades. Estas cajas fueron extraídas del buque y trasladadas a la Estación de Guardacostas de Buenaventura para su análisis.
Una vez en la estación, en colaboración con las autoridades competentes, se procedió a la apertura de las cajas, revelando un contenido alarmante: múltiples paquetes de droga que, según la Prueba de Identificación Preliminar Homolagada (PIPH), resultaron ser 241 kilogramos de clorhidrato de cocaína.
Este importante decomiso representa un golpe significativo para las organizaciones narcotraficantes que operan en la región, evitando que una gran cantidad de droga llegue a las calles y que aproximadamente ocho millones de dólares ingresen a sus estructuras financieras.
En una operación de control y seguridad integral marítima, buzos de la Armada de Colombia, descubrieron un cargamento ilegal de 241 kilogramos de clorhidrato de cocaína ocultos en un buque mercante que se preparaba para zarpar de buenaventura hacia Perú.
