En una reciente declaración del Sargento Fabián Mauricio Rendón Zapata, Jefe Operativo de Bomberos Tuluá, se reveló que varios vehículos de la institución se encuentran fuera de servicio. Entre ellos, destacan la máquina Ford 800 (M2) y la International M5, dos vehículos donados en años anteriores, pero que no cuentan con la documentación necesaria para ser matriculados o asegurados. Este problema administrativo ha impedido que los vehículos se registren ante las autoridades de tránsito, lo que, en consecuencia, ha dejado a los bomberos sin la capacidad de operar estos vehículos vitales en emergencias.
“Estos vehículos nos han apoyado durante años, pero hoy nos enfrentamos a la imposibilidad de usarlos debido a la falta de matriculación y pólizas. Hemos decidido dejarlos quietos”, comentó el sargento Rendón. A esta situación se le suma el mal estado de la máquina M4, que sufrió una avería en su bomba, y el accidente reciente de la máquina M9, que fue inmovilizada tras un incidente con una motocicleta.

En la actualidad, el Cuerpo de Bomberos Tuluá solo dispone de una máquina operativa que, debido a su capacidad limitada, puede transportar a solo un bombero adicional al conductor. Esto representa una grave limitación cuando se deben movilizar más efectivos para atender incidentes mayores. «Para poder enviar más personal, tenemos que recurrir a vehículos de apoyo, como camionetas o vehículos pequeños, lo que aumenta los tiempos de respuesta”, explicó el jefe operativo.
Además de las limitaciones logísticas, la situación de los bomberos se ve aún más dificultada por los problemas de movilidad en las calles de Tuluá. La congestión vehicular y el mal estacionamiento dificultan el paso de los vehículos de emergencia, lo que retrasa aún más la llegada a los siniestros. En este sentido, Rendón hizo un llamado a la ciudadanía para que sea más consciente del impacto de sus acciones. “Es importante que la gente se dé cuenta de que, si estamos demorados, no es por falta de voluntad. A veces la congestión en las calles o el mal estacionamiento impide que lleguemos a tiempo”, afirmó.
Otro aspecto crítico que subrayó el sargento es la creciente carga económica que enfrenta la institución para mantener en funcionamiento los vehículos y equipos. Los costos de mantenimiento, seguros, y gasolina se suman a la necesidad urgente de adquirir nuevos equipos. “Un solo traje para un bombero puede costar hasta 10 millones de pesos, y el equipo completo alcanza los 30 millones. Es un desafío económico constante”, indicó.

Pese a estas dificultades, el Cuerpo de Bomberos Tuluá sigue trabajando incansablemente para garantizar la seguridad de los ciudadanos. Actualmente, se están buscando soluciones a través de gestiones con la Gobernación y otras entidades, con la esperanza de obtener los recursos necesarios para restaurar y mejorar la capacidad operativa de la institución.
«Nuestro mayor compromiso es proteger la vida y los bienes de los tulueños, pero necesitamos el apoyo de la comunidad y de las autoridades para seguir cumpliendo nuestra misión de manera efectiva», concluyó el Sargento Rendón.
En este contexto, el llamado a la prevención es más urgente que nunca. Los bomberos instan a los tulueños a tener precaución durante la temporada decembrina, evitando sobrecargar los sistemas eléctricos en las viviendas y prestando atención a las luces de Navidad y veladoras para prevenir incendios.
A pesar de las adversidades, el Cuerpo de Bomberos de Tuluá continúa comprometido con su labor, pero la falta de recursos y las dificultades logísticas exigen una mayor cooperación y conciencia tanto de las autoridades como de la ciudadanía.
