Las palabras de estas gimnastas reflejan el impacto que Chihiro Inomata tuvo en sus vidas, no solo como entrenadora, sino también como una figura de apoyo, afecto y orientación.

Al despedirse de su rol como entrenadora de la Liga Vallecaucana de Gimnasia Rítmica, Chihiro Inomata deja un legado imborrable en la vida de sus gimnastas. Durante más de una década, la entrenadora japonesa fue mucho más que una líder en el entrenamiento; se convirtió en una figura clave de apoyo y guía para sus atletas, quienes hoy no dudan en agradecerle por su incansable dedicación y cariño.

María del Mar Quiroga, una de las gimnastas más destacadas del equipo, lleva entrenando con Inomata desde hace 11 años y es una de las voces que expresa lo que muchos sienten. «Chihiro ha sido una persona muy importante para mi vida. Ha sido una guía, y gracias a ella soy lo que soy hoy. Ella siempre ha estado para mí y para todas, me ha apoyado, nos ha escuchado, hemos compartido muchos momentos y cambios difíciles, no solo deportivos, sino también personales», comenta la joven de 17 años. Quiroga destaca que la entrenadora ha sido como parte de su familia, un apoyo incondicional en todo momento, y asegura que siempre la llevará en su corazón.

Por su parte, María José García, gimnasta de 14 años, también resalta el impacto positivo que Inomata tuvo en su carrera. «Gracias a ella pude clasificar a mi primer Suramericano, algo que había soñado desde pequeña. Si no fuera por ella, no sería la persona ni la deportista que soy hoy», afirma con gratitud. Para María José, Chihiro fue mucho más que una entrenadora. «No solo fue mi entrenadora, sino también mi psicóloga y mi mamá en muchos momentos de mi vida. La extraño mucho», expresa con emoción.

Las palabras de estas gimnastas reflejan el profundo lazo que se formó a lo largo de los años con Chihiro Inomata, quien no solo les enseñó los secretos de la gimnasia rítmica, sino que también estuvo presente como una guía emocional y un pilar fundamental en sus vidas. La partida de la entrenadora japonesa marca el fin de una era, pero también deja un legado que seguirá presente en la historia deportiva del Valle del Cauca y en los corazones de quienes tuvieron el honor de ser sus pupilas.

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