El acceso al agua potable en la vereda Buenos Aires, ubicada en la zona montañosa de Obando, dejó de ser un problema para 32 familias gracias a la entrega de filtros purificadores. Este sencillo, pero crucial recurso ha transformado la calidad de vida de los habitantes, quienes ya no necesitan hervir el agua o enfrentar los riesgos de enfermedades relacionadas con el consumo de agua no tratada.
Helen María Rueda González, una niña de 11 años, fue la primera en levantar la voz en un Conversatorio Ciudadano, expresando la necesidad de filtros que garantizaran agua limpia y segura para su comunidad. «Cuando me dijeron que nos traerían los filtros, fue una gran emoción, y ahora es una realidad. Gracias a ellos, ya no hervimos el agua y nos sentimos mucho mejor, sin los problemas de estómago y fiebre que antes sufríamos», comentó Helen, visiblemente feliz por el cambio.

Los filtros purificadores no solo han beneficiado a los niños, sino también a adultos mayores como María Dolores Jurado, quien llevaba años tomando agua cruda o hirviéndola. “Ahora, con el filtro, tengo agua segura para cocinar y beber, lo que ha mejorado mucho mi salud», señaló con gratitud.
El impacto de estos filtros no se limita solo al bienestar físico de la comunidad. También ha fortalecido la confianza entre los habitantes de Buenos Aires, quienes sienten que sus necesidades están siendo escuchadas y atendidas. La entrega de filtros representa una solución efectiva y tangible para resolver un problema que afectaba a familias enteras.
En 2024, se distribuyeron un total de 1.771 filtros en varias regiones del Valle del Cauca, beneficiando a miles de personas que ahora tienen acceso a agua segura, libre de contaminantes. Este tipo de iniciativas no solo mejora la salud de las comunidades rurales, sino que también fortalece el tejido social, promoviendo una vida más saludable y digna para todos.
