En el municipio de Versalles, al norte del Valle del Cauca, los estudiantes de la Institución Educativa La Inmaculada están llevando la educación a un nivel práctico, convirtiendo sus aulas en un espacio donde la teoría se mezcla con la práctica en proyectos productivos que impactan tanto a la comunidad como al desarrollo de la región.

Con 14 proyectos pedagógicos productivos, la institución ha logrado fomentar un enfoque práctico en la educación, enseñando a los estudiantes cómo aprovechar los recursos del campo para el desarrollo económico y social. Estos proyectos abarcan diversas áreas, como la agricultura, la ganadería y la agroindustria, y son ejemplo tanto para el departamento como para el país.

A través de estos proyectos, 60 estudiantes de los grados 10 y 11 están directamente involucrados en actividades productivas, mientras que un grupo adicional de 20 estudiantes participa en un semillero de investigación. Este grupo está enfocado en el desarrollo de productos innovadores, un paso más allá de la educación tradicional. Desde los primeros grados, los docentes guían a los estudiantes a las granjas y a los campos para que aprendan directamente sobre el cultivo y la producción agropecuaria, despertando en ellos un profundo interés por el campo y sus oportunidades.

Uno de los proyectos más destacados es la producción de café. Con 1.500 plantas de café, de las cuales 800 están en plena producción, los estudiantes de La Inmaculada han logrado crear su propia marca de café, “Café Artemisa”. Este proyecto ha permitido a los jóvenes no solo aprender sobre el cultivo y la cosecha, sino también experimentar con la comercialización de su producto. La iniciativa no solo ha impactado en el aprendizaje de los estudiantes, sino que también está ayudando a posicionar el municipio como un productor de café de calidad.

El plátano es otro de los proyectos que ha cobrado relevancia en la institución. Este cultivo, además de servir como regulador de sombra para el café, ha sido aprovechado para la producción de productos derivados, como chips y tostones. En la vereda El Tambo, un lote de 1.2 hectáreas de plátano no solo contribuye a la sombra del café, sino que también genera ingresos a través de su comercialización.

Además de los cultivos agrícolas, los estudiantes de La Inmaculada están innovando con la producción de fríjol biofortificado. Este tipo de fríjol, enriquecido con provitamina A, hierro y zinc, tiene un valor nutricional superior al fríjol tradicional y se adapta mejor a los suelos de la región. Los estudiantes están trabajando para comercializarlo en el municipio y la región, con el objetivo de mejorar la nutrición de los habitantes.

Los proyectos no se limitan solo a la agricultura. La institución también tiene iniciativas pecuarias, como la cría de bovinos productores de leche, porcinos de cría y ceba, y gallinas ponedoras. Asimismo, los estudiantes desarrollan proyectos relacionados con la transformación de residuos en abonos orgánicos y la producción de productos agroindustriales, como yogur, queso y mermelada.

Estos proyectos, que combinan innovación y tradición, han convertido a los estudiantes de La Inmaculada en un ejemplo de cómo la educación práctica puede generar un impacto positivo tanto en los jóvenes como en la comunidad. La experiencia vivida en el campo no solo está dotando a los estudiantes de conocimientos técnicos, sino que también les está abriendo puertas a un futuro lleno de oportunidades en el sector rural.

En definitiva, los jóvenes de Versalles están demostrando que el campo, con el apoyo de la educación y la creatividad, puede ser una fuente inagotable de progreso y desarrollo.

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