El cuadrilátero es su escenario, y aunque al principio el miedo era su compañero de entrenamiento, Nikol Dahiana Puerta Rodríguez ha sabido convertir la inseguridad en determinación. Esta joven boxeadora andaluza ha recorrido un largo camino desde sus primeros días en el gimnasio, cuando ni siquiera quería entrenar. Hoy, con más confianza y el corazón lleno de sueños, está lista para afrontar el reto de los Juegos Departamentales y seguir avanzando en su carrera deportiva.

“Hace un año y medio, no quería entrenar ni me sentía segura. Cuando vine por primera vez, era muy tímida y me daba mucho miedo pelear”, cuenta Nikol, mirando atrás y reconociendo el punto de partida en su carrera. Pero con el tiempo, la joven pugilista comenzó a ganar seguridad, y el boxeo pasó de ser un desafío temido a una pasión que la motiva a seguir entrenando cada día. “Ahora, el boxeo me gusta mucho. Quiero llegar lejos. Si no llego a ser profesional, quiero aprender lo que más pueda, disfrutar cada momento y, sobre todo, superarme”, agregó con una sonrisa que refleja su compromiso y amor por el deporte.

Con sus objetivos claros, Nikol se encuentra actualmente en pleno proceso de preparación para los Juegos Departamentales, donde confía en que sus entrenamientos, que incluyen acondicionamientos físicos y prácticas técnicas personalizadas, darán sus frutos. «Estoy trabajando en mejorar mis debilidades. Soy técnica, pero me falta perder el miedo a la hora de pelear. Eso es lo que estamos puliendo», explica la boxeadora, quien, a pesar de los nervios previos al combate, sabe que cada golpe de entrenamiento la acerca más a la medalla.

Nikol tiene claro que su mayor motivación no es solo el trofeo, sino el proceso que la lleva a mejorar y a crecer como persona y deportista. «Quiero ganar, claro, pero lo más importante es aprender a luchar por lo que me gusta. A todos los que estén en esto, les diría que sigan sus sueños y no dejen que los demás interfieran en sus metas. Al final, lo que uno aprende es para uno mismo», reflexionó, con la madurez que da el esfuerzo y la constancia.

Esta joven pugilista, que pasó de ser una principiante insegura a una atleta enfocada en su futuro, es un claro ejemplo de cómo la dedicación y el amor por lo que se hace pueden transformar cualquier miedo en un motor de éxito. Nikol está lista para lo que venga, con el guante de la disciplina y la mentalidad de una ganadora.

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