El Rotary Run 2025 dejó claro, una vez más, que el deporte es mucho más que una simple competencia: es una celebración de la unidad, la fuerza y la inclusión. Este año, el evento superó todas las expectativas con la participación de más de mil corredores convencionales. Sin embargo, lo que realmente marcó la diferencia fue la integración de 250 atletas adaptados, quienes se unieron como parte de las agrupaciones deportivas de inclusión.

El evento se destacó por la presencia de atletas con discapacidades, entre ellos el campeón nacional de para ciclismo, quien llevó la bandera de la disciplina adaptada. Su participación fue un ejemplo claro de superación, dejando en evidencia que no existen barreras que impidan la pasión por el deporte. La ovación del público fue de pie cuando vio a este atleta cruzar la meta, un verdadero testimonio de dedicación y esfuerzo. Como destacó uno de los participantes, «este evento me hace sentir útil e importante para la sociedad, ya que somos poco visibles para ellos».

A pesar de las dificultades que presentó el circuito debido a la lluvia, la experiencia fue gratificante para todos los involucrados. Aunque algunos mencionaron que la señalización podría haber sido mejor, el espíritu del evento no se vio afectado. La visibilidad de los atletas con discapacidad fue uno de los aspectos más valiosos de esta edición, generando una mayor conciencia y empatía por parte de la sociedad.

Pero la inclusión no se limitó solo a los atletas adaptados. También participaron niños con autismo, quienes demostraron que, más allá de cualquier diagnóstico, el deporte es un espacio de crecimiento y convivencia. Un grupo de corredores, con el objetivo de alzar la voz por la visibilidad de los niños con autismo, expresó: «Corremos por todos los niños con autismo, porque esta es una condición, no una enfermedad». La terapia que brinda el deporte a estos niños es inestimable, permitiéndoles ser parte de un entorno de inclusión y respeto.

En esta edición del Rotary Run, el corazón de todos los corredores latió al unísono en cada paso, en cada gesto, en cada kilómetro recorrido. Sin duda, este evento demostró que el deporte no solo sirve como competencia, sino también como una poderosa herramienta de transformación social. Este año, la comunidad se unió para demostrar que el deporte tiene el poder de derribar barreras, abrir mentes y crear una sociedad más inclusiva y empática.

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