El reciente cambio en el flujo vehicular de Tuluá ha generado preocupación entre los habitantes del sector, quienes aseguran que no hubo una adecuada socialización del proyecto. Javier Gordillo Grisales, vecino de la zona, expresó su descontento por la falta de comunicación sobre la nueva medida.

«Primero que todo, me parece que no socializaron. El proyecto de volverlo intercambiador vial ni la Secretaría de Tránsito de Movilidad ni la Alcaldía de Tuluá han socializado esto. Simplemente sacaron unos avisos y dijeron, a partir del 21, se establece que el flujo vehicular va en el sentido del norte hacia el centro por la carrera 29 A, y por la carrera 30 van los dos carriles bajando hacia el coliseo de ferias. Entonces no hubo socialización, no hay presentación de cómo va a quedar esto, ni del reglamento que se va a instaurar para esta vía”, afirmó Gordillo Grisales.
El habitante también señala que, a pesar de que la nueva medida busca descongestionar el tráfico, ha generado problemas en el uso del espacio público. Según Gordillo, las motos están ocupando los andenes y las bermas en la carrera 30, mientras que los vehículos se estacionan de manera irregular. “Antes les abrieron más espacio para que ocuparan el espacio público, entonces trasladaron el problema fue a la 29 A, y a nosotros nos están exigiendo no parquemos, pero en la 30 tienen dos carriles y están las bermas y andenes ocupados por talleres”, comentó.

El impacto en la infraestructura de la zona es otro tema que preocupa a los habitantes. Gordillo destaca que la carrera 29 A no está preparada para soportar el aumento en el tráfico. «Hay un término en tránsito que se llama tráfico inducido. No sé si el señor Secretario de Tránsito y Movilidad sabrá qué significa eso. En este caso, el tráfico inducido es que vienen vehículos por una vía de alta especificación, como la carrera 30, y la mitad de ese tráfico se lo inducen o lo transfieren a la carrera 29 A, que es una vía de barrio que no está preparada en su estructura», explicó.
La pavimentación de la carrera 29 A es uno de los puntos críticos mencionados por Gordillo. «Es un pavimento muy antiguo, debe ser por ahí de 15 cm sobre una subbase, más bien que no está muy bien compactada. Se van a empezar a presentar daños por el tema de la estructura del pavimento y el tráfico inducido», advirtió.
Asimismo, la red eléctrica es otra preocupación. El habitante señaló que las redes eléctricas, los cables de TV cable y telefonía están ubicados a baja altura, lo que podría generar problemas con el tránsito de vehículos pesados. “Lo primero que yo les aconsejo es que esas redes eléctricas las manejen con un sistema de entorchado en unos cables de mayor altura, en unos postes de mayor altura, para darle a esta vía un perfil vial más robusto”, agregó.
La falta de espacio para estacionar también afecta a los residentes de la zona. «Las personas que tienen sus casas normales y tienen carros, ¿qué se puede decir sobre eso? En esta vía, van a quedar sin poder parquear en ninguno de los dos costados», comentó Gordillo. La presencia de estudiantes de tránsito y guardas de tránsito en la zona, según él, no resuelve el problema de fondo.
«En la carrera 30 sí permiten que ocupen todo el espacio público, ocupan andenes, ocupan berma y se parquean, y nos trasladan el problema a nosotros, la carrera 29 A, donde no podemos parquear ni siquiera la moto al lado de la puerta y los vehículos nuestros», lamentó Gordillo.
Para los habitantes de la carrera 29 A, este tipo de medidas solo genera más inconvenientes sin una adecuada planificación ni socialización, lo que aumenta la frustración de los ciudadanos que se ven afectados directamente por estas decisiones.
