Del 8 al 10 de abril, se llevaron a cabo en el Valle del Cauca una serie de encuentros en el corregimiento de La Leonera y en los municipios de Sevilla, Tuluá y Caicedonia. El objetivo de estos espacios fue acercar el Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural a las comunidades rurales y promover la participación ciudadana en la construcción de políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones de vida en el campo.

Más de 60 personas participaron en cada uno de los encuentros, con la presencia de campesinos, líderes sociales, víctimas del conflicto armado, comunidades indígenas, afrodescendientes y miembros de la población LGBTIQ+. Estas jornadas fueron una oportunidad para que los asistentes, muchos de los cuales viajaron desde veredas y corregimientos cercanos, pudieran compartir sus preocupaciones y propuestas en torno a la Reforma Agraria.
Durante los encuentros, Adíela Muñoz, representante de la Asociación de Mujeres Campesinas de Caicedonia (ASOMUCAICE), destacó la importancia de la participación de las mujeres y las comunidades campesinas en los procesos de toma de decisiones. «La Reforma Agraria es clave para fortalecer el tejido social en el campo y mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales», expresó Muñoz, resaltando la necesidad de un enfoque inclusivo que considere las realidades de las mujeres rurales.

Asimismo, Gustavo Adolfo Quintero Londoño, líder comunitario y campesino, enfatizó el papel de las comunidades en la implementación de políticas agrarias que realmente respondan a sus necesidades. «El campo necesita una reforma que no solo distribuya tierras, sino que también aborde las condiciones de vida de quienes trabajamos la tierra día a día», señaló Quintero Londoño, subrayando la urgencia de que los campesinos sean escuchados en este proceso.
Los encuentros se desarrollaron en el marco del Punto 1 del Acuerdo Final de Paz, que establece la Reforma Rural Integral como uno de los pilares fundamentales para la construcción de la paz en Colombia. Este punto tiene como objetivo reducir la brecha histórica entre el campo y la ciudad, mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales, garantizar la equidad social y fomentar una producción agrícola sostenible.
