Con un acto solemne y lleno de simbolismo, el municipio de Tuluá conmemoró el legado de tres líderes asesinados en hechos violentos que marcaron profundamente a la comunidad. El evento se realizó en el Coliseo Manuel Victoria Rojas y reunió a familiares, autoridades locales, concejales, líderes sociales y representantes de diversas organizaciones comunitarias.

La ceremonia fue organizada por el Consejo Municipal de Tuluá, que abrió una sección conmemorativa especial en honor a Carlos Arturo Londoño, concejal del Partido Conservador; Clarivet Ocampo, líder social y funcionaria del área de discapacidad de la Alcaldía; y Eliecid Ávila, concejal electo asesinado a principios del año 2024.

Vanessa Londoño Londoño, hija de Carlos Arturo Londoño, recordó a su padre como un hombre “amoroso, noble, un hombre de perdón, sabio, y un líder innato”. Además, hizo un llamado a recordar los hechos para evitar que se repitan en el futuro: “El pueblo que no recuerda su historia está condenado a repetirla. Resistimos, nos resistimos a que continúen sucediendo estos hechos de violencia en nuestro municipio”, expresó con firmeza.

Por su parte, Walter de Jesús Ocampo Fernández, hermano de Clarivet Ocampo, resaltó la importancia del legado de su hermana, quien trabajó incansablemente en la Secretaría de Discapacidad. “Este puesto que dejó Clarivet en la Secretaría es algo que representa la discapacidad, por lo que ella tanto luchaba. Siempre estaba pendiente de que la población discapacitada recibiera el acompañamiento necesario en sus procesos”, comentó con profundo sentimiento.

El Secretario Privado de la Alcaldía, Santiago Guzmán Prada, recordó el doloroso 2024, un año marcado por la violencia en Tuluá, pero destacó la importancia de este homenaje como un acto simbólico de reconciliación. “Es un acto simbólico, un acto nostálgico, que quisimos tener con las familias y amigos. También es muy importante no olvidar a los verdugos, a quienes tiñeron a Tuluá de terror, muerte y desolación”, expresó Guzmán, enfatizando la necesidad de aprender del pasado.

Vanessa Londoño volvió a tomar la palabra para hacer un fuerte llamado a la paz. “Mi llamado como hija es que ninguna otra familia en el municipio de Tuluá, en el Valle del Cauca, ni en Colombia, tenga que volver a enterrar a un padre, a una madre, a un hermano, a un hijo, a ningún ser amado por causa de la violencia”, dijo con el corazón roto pero llena de esperanza por un futuro sin más víctimas de violencia.

Julio César Morán Galindo, presidente del Concejo Municipal, también se unió al llamado a la reflexión. “Es un llamado a la paz y que eso no vuelva a suceder en el municipio de Tuluá ni en ningún rincón de Colombia, porque es lamentable perder a estos seres humanos que solo le han servido a la comunidad”, afirmó, subrayando la importancia de la unidad y la paz en el municipio.

El Personero Municipal, Oscar Alejandro García Trujillo, también instó a la comunidad a vivir en paz y trabajar por la reconciliación y la justicia.

Este acto simbólico reafirmó el compromiso de Tuluá con la memoria, la justicia y la no repetición. La comunidad del municipio se unió en su dolor y esperanza, buscando un futuro en paz, donde prevalezcan los valores democráticos y se erradique la violencia. Con este homenaje, Tuluá mostró que la memoria de estos líderes no solo se honra en palabras, sino en la construcción colectiva de un municipio libre de violencia y lleno de esperanza para las futuras generaciones.

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