La Universidad del Valle sede Tuluá enfrenta una grave crisis de infraestructura, ya que el prometido bloque de aulas, un proyecto que lleva más de tres años esperando, aún no ha comenzado su construcción. A pesar de que el Gobierno Nacional asignó cerca de 28.000 millones de pesos para esta obra, la situación se ha estancado debido a la cancelación del proceso de licitación por parte de Findeter, entidad encargada de ejecutar los recursos. Los estudiantes, que ya venían luchando por este proyecto, se enfrentan a una creciente falta de espacios y a un futuro incierto.
Jean Pierre Meneces Rivas, Representante Estudiantil ante el Consejo Académico de Univalle, relata cómo el proyecto fue aprobado en 2023, tras años de movilizaciones estudiantiles, pero a pesar de las promesas y los compromisos del Ministerio de Educación, el proceso de licitación sufrió un revés inesperado. El 22 de abril de 2025, Findeter decidió cancelar la licitación, a pesar de que ya existían proponentes interesados en la obra. Esta decisión ha dejado a los estudiantes en un limbo, sin respuestas claras sobre cuándo o cómo se reactivará el proyecto. «El 2 de abril empezó el proceso de licitación, pero el 22 de abril Findeter canceló todo, sin darnos una explicación directa. Hemos intentado comunicarnos con ellos, pero nos siguen redirigiendo al Ministerio de Educación y a contratistas que no nos responden. Esto genera más frustración porque no entendemos por qué cancelaron el proceso, cuando ya estábamos tan cerca de tener una solución a nuestra crisis», asegura Meneces.
La problemática de la falta de infraestructura es cada vez más grave en la sede Tuluá. La universidad ha tenido que improvisar para albergar a todos los estudiantes, organizando clases desde las 6:00 a.m. para intentar optimizar el uso de los pocos espacios disponibles. Sin embargo, este esfuerzo no ha sido suficiente, ya que cada vez hay más estudiantes, pero los espacios para dictar clases no crecen. «Cada vez tenemos más estudiantes, y la universidad no tiene infraestructura suficiente para recibirlos. No podemos seguir en esta situación, donde las clases empiezan a las 6:00 a.m. y se llenan de estudiantes que no tienen un espacio adecuado. No es justo para los estudiantes ni para los profesores», señala el representante estudiantil.
La falta de un bloque de aulas adecuado no solo afecta a los estudiantes de Tuluá, sino también a los jóvenes de otras regiones cercanas, como Río Frío, Andalucía y Buga, que también asisten a esta sede. Si no se resuelve esta situación, el acceso a la educación superior en la región podría verse seriamente limitado.
A pesar de los esfuerzos por parte de la comunidad universitaria, los estudiantes se sienten abandonados por las autoridades gubernamentales. En octubre de 2024, el Ministro de Educación, Daniel Rojas, había visitado la sede Tuluá y se comprometió a cumplir con la construcción del bloque de aulas. Sin embargo, con el proceso de licitación cancelado y la falta de respuestas claras por parte de las autoridades, los estudiantes sienten que este compromiso está lejos de cumplirse. «Nos preocupa que este proyecto termine siendo una promesa incumplida más. No queremos seguir esperando. Necesitamos que el gobierno cumpla con lo que nos prometió», afirma Meneces.
La situación se agrava aún más por la falta de información sobre los próximos pasos. Los estudiantes temen que la cancelación de la licitación sea solo el inicio de nuevos retrasos y que, debido a la Ley de Garantías, los procesos se vean aún más demorados por los comicios que se avecinan.
Los estudiantes de la Universidad del Valle sede Tuluá exigen que el Gobierno Nacional y el Ministerio de Educación tomen medidas inmediatas para garantizar que el proyecto se reactive. “No queremos que este sea otro sueño que se quede en promesas vacías. Necesitamos que se cumpla con la construcción de este bloque de aulas para poder estudiar en condiciones dignas y seguir ampliando el acceso a la educación pública”, concluye Meneces.
El futuro de la educación superior en la región depende de la resolución de este conflicto, y la comunidad universitaria espera que las autoridades actúen rápidamente antes de que la situación empeore aún más.
