El municipio de Tuluá avanza con la ejecución del proyecto del intercambiador vial en la carrera 40, una obra estratégica que busca solucionar los altos flujos vehiculares que afectan este sector clave de la ciudad. La socialización reciente del proyecto proporcionó detalles sobre el cronograma de ejecución, que estará dividido en tres etapas y se desarrollará durante un plazo de entre 8 y 10 meses.
El gerente de Infituluá E.I.C.E., Julián Andrés Restrepo, informó que la fase inicial de la obra comenzará esta semana con actividades preliminares, como el desmonte del puente peatonal actual y las excavaciones necesarias para los carriles de incorporación hacia la glorieta que se construirá. Esta primera etapa tiene como objetivo preparar el terreno para las fases posteriores de la obra y se espera que tenga una duración de aproximadamente 3 meses. Durante este periodo, se trabajará para minimizar el impacto en la movilidad, asegurando que no haya mayores interrupciones en el tránsito vehicular.
En la segunda etapa, que se iniciará una vez concluida la primera fase, se procederá con la construcción de los muros de contención y las rampas que soportarán la estructura elevada del intercambiador. Esta fase es clave para la infraestructura de la obra y se anticipa que avanzará de manera progresiva, con la instalación de los cimientos y los primeros componentes del intercambiador.

La tercera y última etapa está programada para finalizar en diciembre de este año, cuando se completará la construcción de la rampa superior del puente, la cual permitirá la circulación sin semáforos ni interrupciones, mejorando notablemente el flujo vehicular en la zona. Esta fase marcará la culminación de los trabajos y el inicio de la operatividad del intercambiador.
El proyecto, que cuenta con una inversión de 4.500 millones de pesos, se desarrollará de acuerdo con un cronograma detallado que incluye jornadas de trabajo nocturnas y, en caso de ser necesario, turnos triples, con el fin de cumplir con la meta de entregar la obra en diciembre. Sin embargo, el Gerente Infituluá destacó que las condiciones climáticas, especialmente las lluvias que se esperan en los próximos meses, podrían influir en los tiempos de ejecución.
Aunque la obra generará algunas afectaciones temporales en la movilidad, especialmente en la segunda etapa, se están tomando medidas para reducir los inconvenientes. Para los vehículos que se desplacen de norte a sur, no se anticipan mayores afectaciones, ya que la salida hacia el centro comercial Súper Centro se mantendrá abierta. Además, se habilitarán vías alternas para los habitantes de barrios cercanos, como Ciudad Campestre y Villa Campestre, para garantizar el acceso a estas zonas sin mayores complicaciones.
El proyecto del intercambiador vial en la carrera 40 es uno de los más importantes para Tuluá, no solo por su impacto en la movilidad, sino también por su capacidad para contribuir al desarrollo económico de la ciudad. Las autoridades municipales siguen comprometidas en gestionar los recursos y estrategias necesarias para lograr una ejecución exitosa y entregar una obra que beneficie a la comunidad en el menor tiempo posible.
