El pasado viernes, en el corazón de Bugalagrande, se celebró un evento que fue mucho más que una simple reunión: «Los Abuelos Cuentan», organizado por la Fundación YANAY, se consolidó como un verdadero homenaje a los mayores de la comunidad, un evento lleno de emoción, historias, y aprendizajes que trascendieron generaciones.

Este encuentro, que llegó a su segunda versión, fue una oportunidad para que los abuelos compartieran sus relatos, muchos de los cuales formaron la base de la historia del pueblo. Pero también fue una oportunidad para que las nuevas generaciones comprendieran la importancia de escuchar a quienes han sido testigos de los cambios en la región, quienes, con cada palabra, transmiten la esencia misma de la vida y la tradición local.

Guillermo León Wallens Paredes, uno de los abuelos homenajeados, expresó con gran sinceridad y pasión su gratitud por ser parte de esta iniciativa. A sus años, su visión sobre el pueblo y sobre lo que realmente importa quedó clara: la alegría es el alma de cualquier comunidad. «Si no hay alegría en un pueblo, ese pueblo está muerto», dijo, dejando claro que los eventos que reúnen a la comunidad, en especial a los más mayores, son esenciales para mantener viva la chispa de la esperanza. Sin embargo, su mensaje no se detuvo allí: subrayó el valor de la juventud como el futuro del país, un futuro que debe crecer en un ambiente de amor, respeto y valores sólidos. «Con Dios somos muchos, sin Él no somos nada», concluyó Guillermo, recordando que los jóvenes también tienen el deber de cuidar y valorar a sus abuelos, quienes son los pilares de la historia familiar.

Por otro lado, Lesbia María Chaparro de Arias, otra de las abuelas homenajeadas, reflexionó sobre el trato hacia los mayores en la sociedad actual. «A veces los abuelos no somos atendidos como deberíamos, pero eventos como este demuestran que somos valorados», comentó con voz emocionada. Lesbia no solo celebró el evento, sino que hizo un llamado a la juventud para que no pierda de vista el papel fundamental de los abuelos como narradores de la historia. Según ella, «los abuelos tienen mucho que contar, y si no los escuchamos, ¿cómo sabremos nuestra propia historia?».

Desde una perspectiva más amplia, el evento demostró algo crucial: la importancia de reconocer y valorar las raíces, de conectar con lo que nos ha hecho ser quienes somos. En un mundo tan acelerado, donde muchas veces se pierde el contacto con las generaciones mayores, «Los Abuelos Cuentan» sirvió como un recordatorio de que las historias del pasado son vitales para entender el presente y construir un mejor futuro.

La Fundación YANAY, encabezada por Alba Lucía Zúñiga, quien es una figura clave en la organización de este evento, destacó la relevancia de este tipo de actividades para fortalecer los lazos familiares y comunitarios. «Es necesario seguir creando espacios como este, donde las voces de los abuelos no solo sean escuchadas, sino también respetadas y valoradas por las nuevas generaciones», manifestó Zúñiga.

El impacto de este evento trasciende la simple conmemoración de los abuelos, pues se trata de una llamada de atención sobre cómo las comunidades pueden mejorar cuando se reconoce la importancia de todas las edades. En este sentido, «Los Abuelos Cuentan» no solo rescató historias del pasado, sino que también sembró una semilla de respeto y aprendizaje entre los jóvenes y los mayores, construyendo puentes que perdurarán por generaciones.

Así, Bugalagrande no solo celebra a sus abuelos, sino que, también apuesta por el fortalecimiento de sus valores y tradiciones, recordando que una comunidad que escucha a sus mayores es una comunidad con una visión de futuro más rica y sólida. El evento fue un verdadero testimonio de que la sabiduría de los abuelos no solo debe ser preservada, sino también celebrada y compartida.

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