Deportivo Cali sufrió un duro revés este fin de semana tras caer 0-2 frente a Alianza Fútbol Club en el Estadio Armando Maestre Pavajeau de Valledupar. Con este resultado, el cuadro azucarero quedó estacionado en la casilla once de la tabla con 24 puntos, comprometiendo seriamente sus aspiraciones de clasificar a los cuadrangulares finales del fútbol colombiano.

Desde el pitazo inicial, los verdiblancos se vieron superados. Dos errores tempraneros fueron capitalizados por el equipo local, que no desaprovechó la oportunidad de castigar las desatenciones de los caleños. La falta de efectividad volvió a ser el talón de Aquiles del conjunto dirigido por Alfredo Arias, que nuevamente mostró dificultades para finalizar las jugadas de ataque.

En rueda de prensa, el técnico uruguayo no ocultó su frustración por el resultado y aceptó que el equipo falló en lo más básico: conservar el balón en zonas sensibles y mostrar claridad en el frente ofensivo. “El pecado estuvo en las dos primeras jugadas. Perdimos la pelota en nuestra propia cancha y ahí se nos fue el partido. A partir de ese momento, el equipo lo intentó todo, pero nos sigue faltando gol, algo que ha sido una constante en todo el campeonato”, afirmó Arias.

Por su parte, Jarlan Barrera, mediocampista del equipo, expresó la tristeza que embargaba al grupo tras el pitazo final. Reconoció que la derrota golpeó fuerte, sobre todo porque hasta esta jornada dependían de sí mismos para avanzar. “Nos costó la entrada al partido, lo sabíamos, lo habíamos hablado. Hoy el grupo está dolido, porque sentimos que dejamos escapar una gran oportunidad. Ahora ya no está en nuestras manos y eso duele más”, comentó el volante samario.

La hinchada también tuvo su protagonismo en el cierre del juego. Un sector de los seguidores que acompañaron al equipo en Valledupar manifestó su inconformidad tras la derrota. Arias explicó que envió a los jugadores a saludar como muestra de respeto, aunque la reacción de algunos aficionados no fue la esperada. “No fuimos a provocar, fuimos a dar la cara. Entendemos el enojo porque el esfuerzo de la gente es grande y no pudimos responder en la cancha”, explicó el técnico.

Con solo dos fechas por disputar, Deportivo Cali está obligado a ganar ambos compromisos y esperar una combinación favorable de resultados. La tarea es cuesta arriba, pero tanto cuerpo técnico como jugadores aseguran que no bajarán los brazos. En un torneo tan cerrado, cualquier tropiezo puede costar caro, y los azucareros lo saben mejor que nadie.

El reto ahora es recomponer el camino, sacar la casta en las jornadas que quedan y aferrarse a esa mínima posibilidad matemática. En palabras de Arias, rendirse no es una opción: “El fracaso es dejar de intentar. Mientras estemos con vida y haya opciones, vamos a pelear”. La pelota sigue rodando y en Cali aún sueñan, aunque sea con calculadora en mano.

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