Las autoridades confirmaron este lunes 12 de mayo el hallazgo del cuerpo sin vida de una adolescente identificada como Sandra Sofía Espinosa Sinisterra, de 17 años, en el interior de una vivienda ubicada en el barrio El Caldas, en el puerto de Buenaventura.

Según el reporte oficial, el cuerpo de la joven presentaba signos de tortura y múltiples heridas causadas con arma cortopunzante, lo que ha llevado a las autoridades a manejar el caso como un presunto feminicidio.

La comandante del Departamento de Policía Valle, coronel Sandra Liliana Rodríguez Castro, informó que la principal hipótesis apunta a que el crimen habría sido cometido por la pareja sentimental de la víctima, con quien convivía desde hacía algunos meses.

«Gracias al trabajo de nuestro equipo de investigación criminal, hemos podido establecer que esta persona posiblemente cuenta con antecedentes judiciales. En estos momentos se encuentra prófugo, y la Policía Nacional ha desplegado todas sus capacidades para dar con su paradero», afirmó la oficial.

La coronel Rodríguez también expresó un enérgico rechazo frente al hecho y realizó un llamado a la ciudadanía: «Invitamos a los habitantes de Buenaventura a colaborar con información que permita ubicar al presunto responsable de este crimen y ponerlo a disposición de las autoridades competentes».

Según el testimonio de la madre, esa tarde, para el Día de la Madre, Sandra Sofía había decidido no ir a casa de su mamá. “El domingo, le había dicho que viniera, pero ella me dijo que no quería, que prefería quedarse en casa con su hermana. Yo la entendí, quedamos en vernos más tarde”, recordó la madre, quien no imaginaba que esos serían los últimos momentos que compartiría con su hija.

Horas después, la madre recibió una llamada que cambiaría su vida para siempre. “Me llamaron a decirme que la estaban golpeando, que estaba pidiendo auxilio. Yo traté de llegar rápido, pero no pude. Cuando llegué a la casa, ya estaba muerta”, expresó, con la voz quebrada por el dolor. La angustia, el miedo y la impotencia se reflejaban en su rostro mientras rememoraba los últimos momentos que vivió sin poder salvar a su hija. La madre relató que la joven había sido víctima de golpes previos por parte de su pareja, pero nunca imaginó que la violencia se desataría con tal furia.

«Mi hija era una niña llena de sueños. Quería ser policía, estudiar, hacer algo bueno por ella y por los demás», recordó entre lágrimas. Sandra Sofía, conocida por su cercanía con la familia y su deseo de superación, veía en su futuro una carrera llena de esperanza. Sin embargo, la violencia le truncó la vida, arrebatándole la oportunidad de alcanzar sus sueños. «Ella quería ser policía, siempre estaba atenta a todo, era una buena hija, solo que no veía lo que estaba pasando», afirmó la madre, destrozada por la realidad de lo que su hija había estado viviendo en silencio.

Con el corazón roto y una dolorosa impotencia, la madre hizo un desgarrador llamado a la justicia: «Por favor, que se haga justicia por mi hija, que no quede impune. Ya no tengo a mi hija, pero el que hizo esto tiene que pagar. Les pido a todas las jóvenes que piensen antes de meterse con este tipo de personas, porque eso no es vida para nadie. Miren cómo terminó mi hija, con solo 17 años».

Este feminicidio pone nuevamente sobre la mesa la dura realidad de muchas mujeres jóvenes que sufren en silencio la violencia de género, muchas veces sin poder escapar de su agresor. La madre de Sandra Sofía no solo clama por justicia para su hija, sino también por un cambio en la sociedad, donde las mujeres puedan vivir sin miedo y sin ser víctimas de violencia. Mientras las autoridades investigan n los hechos, la familia sigue buscando respuestas y exige que se haga justicia por la pérdida de una vida tan joven y prometedora.

El caso de Sandra Sofía pone de manifiesto la trágica realidad de la violencia de género que afecta a muchas jóvenes, quienes, en su mayoría, aún creen en la posibilidad de un cambio en su agresor, sin imaginar que sus vidas podrían terminar de una manera tan brutal. La madre de la joven, aunque destrozada, se mantiene firme en su exigencia de justicia, buscando que la muerte de su hija sirva como un llamado de atención a toda la sociedad.

El país sigue siendo testigo de feminicidios que, como este, desatan un dolor profundo en las familias, dejando vacíos irremplazables y vidas truncadas. La madre de Sandra Sofía, con una gran valentía, hace un llamado a las autoridades para que se esclarezca el caso, y pide a las jóvenes que no permitan relaciones violentas, que no callen ni se queden en silencio. Con un nudo en la garganta, remarcó: «Mi hija ya no está, pero que su historia sirva para evitar que otras jóvenes vivan lo mismo».

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