Para Jailer, el camino hacia la obtención de este título no fue sencillo. “Ha sido un proceso de mucha dedicación. Lo que es la pedagogía y la didáctica me llenan de satisfacción. Mi deseo siempre fue poder llegar a este punto de conocimientos, y hoy, gracias a Dios, lo he logrado”, comparte con una sonrisa que refleja la satisfacción de un trabajo bien hecho.
A lo largo de este arduo recorrido académico, no faltaron los trasnochos, las dificultades y los momentos de duda. Sin embargo, cada obstáculo se convirtió en un escalón hacia la meta. “Le doy gracias a Dios por estos logros. El esfuerzo, el sacrificio y la dedicación valieron la pena. Me siento muy orgulloso de ser de tu lugar, de ser usevista y de ser colombiano. Hoy estoy listo para servirle a la comunidad”, añade Jailer con humildad y gratitud.
Al recibir su título, Jailer no solo se siente orgulloso de sí mismo, sino también de poder compartir este logro con su familia, que lo ha acompañado en cada paso del camino. “Hoy lo disfruto más que todo con mi familia. Este logro es maravilloso y para mí significa seguir aprendiendo, seguir avanzando”, dice emocionado.
Este momento de reflexión y celebración marca el final de una etapa, pero también el comienzo de nuevos horizontes. “Este es solo un escalón más que he podido alcanzar, pero seguiré adelante. Quiero seguir adquiriendo más conocimientos para estar al servicio de Colombia y de mi comunidad”, afirma con determinación.
Con la mente siempre puesta en el futuro, Jailer ya tiene en mente nuevos retos. “Me están preguntando cuál será el siguiente paso, y considero que un doctorado en pedagogía podría ser una opción. Me apasiona la pedagogía y continuaré formándome en esa área. Creo que una nueva maestría en este campo sería el complemento perfecto a lo que ya he logrado”, explica con una claridad que denota el compromiso con su desarrollo profesional.
Con 70 años cumplidos, Jailer es el vivo ejemplo de que nunca es tarde para aprender y superarse. A través de su experiencia, envía un mensaje claro y poderoso: “El oro viejo no aprende a hablar, pero sí puede seguir aprendiendo. Si te pones una meta, puedes lograrla. La educación está en las calles, como dicen los proverbios, y siempre hay una oportunidad para prepararse, no importa la edad que tengas”.
Para él, esta no es solo una victoria personal, sino una invitación a todos aquellos que creen que sus sueños académicos ya pasaron. “Este logro es una gran satisfacción. Quiero que todas las personas sepan que, si yo lo pude hacer, ustedes también pueden hacerlo. La clave está en el esfuerzo, en nunca rendirse, y en tener fe en lo que uno hace”.
Con una sonrisa llena de gratitud y una mirada llena de esperanza, Jailer Tobar Perea se erige como un ejemplo de perseverancia, dedicación y amor por la educación. Hoy, al recibir sus títulos, no solo celebra su éxito, sino que también siembra una semilla de motivación en todos aquellos que se atreven a soñar.
