En medio de la incertidumbre que ha dejado el reciente atentado contra el gremio de taxistas en Tuluá, los conductores hicieron un emotivo llamado a la comunidad para que cesen las agresiones en su contra. El lamentable hecho ocurrido el día de ayer dejó como saldo tres vehículos incinerados, aunque, afortunadamente, no se registraron víctimas fatales.

El gremio, visiblemente afectado, manifestó su preocupación por el creciente temor con el que deben salir a las calles a cumplir su labor. «Somos padres, somos hermanos, somos hijos que luchamos día a día por nuestras familias. Muchos de nosotros estamos endeudados, pagamos cuotas por estos vehículos y solo queremos trabajar con tranquilidad», expresó uno de los voceros de los taxistas.

La situación ha generado un clima de tensión e inseguridad que ha obligado a muchos conductores a mantenerse alejados de las calles. Se estima que cerca del 60% del parque automotor de taxis en la ciudad está paralizado por temor a nuevos ataques.

Pese a este panorama, los taxistas reconocen y agradecen el respaldo brindado por la administración municipal, la Policía Nacional y el Ejército, quienes han incrementado los operativos de seguridad para proteger a los ciudadanos y al gremio. Sin embargo, insisten en que la clave está en el respaldo social: «Lo que pedimos es apoyo, solidaridad y, sobre todo, respeto. Nosotros no somos responsables de ninguna situación ajena al servicio que prestamos. Somos trabajadores que solo queremos salir y regresar a casa con vida».

Finalmente, el llamado es claro y contundente: que se excluya a los taxistas de cualquier conflicto o retaliación, y que se valore la labor fundamental que cumplen al servicio de la comunidad. En palabras de uno de los conductores afectados: «No somos parte del problema, somos parte de la solución. Por eso pedimos que nos cuiden, como nosotros cuidamos de nuestra gente cada día».

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