América de Cali volvió a encender la llama de la ilusión. En una noche cargada de emociones en el Pascual Guerrero, los “Diablos Rojos” derrotaron 2 por 1 al Junior de Barranquilla en un partido que tuvo de todo: gol tempranero, remontada, corazón y mucha personalidad. Con este triunfo, los dirigidos por Jorge “Polilla” Da Silva se meten en la pelea grande del grupo y confirman que están para cosas serias.
El partido no pudo arrancar peor para los locales. Apenas se acomodaban los aficionados en sus asientos cuando Junior clavó el primero, sacando provecho de una distracción defensiva. Pero América, lejos de caerse, sacó la rebeldía que lo caracteriza y comenzó a inclinar la cancha con presión alta, juego colectivo y una actitud que contagió a todo el estadio.
A pesar de las múltiples bajas, el cuadro escarlata no se achicó. Con un equipo alternativo –aunque en la cancha no se notó–, América fue de menos a más y se adueñó del trámite. Jugadores como Franco Leys, Felipe Gómez, Carrascal y un sorprendente Lukumí (jugando como falso ‘9’) se pusieron el overol y tiraron del carro cuando más se necesitaba.
El DT Da Silva, fiel a su estilo, no se guardó nada en rueda de prensa. “Hoy estos muchachos respondieron como verdaderos leones. Que falten nombres no es excusa, este es un plantel que ha trabajado para esto”, soltó con orgullo. Y no es para menos: con juveniles, reconvertidos y jugadores con poco rodaje, América lució sólido, concentrado y con hambre de victoria.
Detrás del buen funcionamiento también volvió a brillar Jorge Soto, el arquero que ha sido figura en los dos primeros partidos del cuadrangular. Sus intervenciones mantuvieron vivo al equipo en momentos claves. Aunque el cuerpo técnico reconoce que no es buena señal que el portero tenga tanto protagonismo, también destacan su nivel superlativo.
La clave del América de este domingo estuvo en la cabeza. El equipo no se desesperó, no se partió tras el golpe inicial y supo esperar el momento justo para golpear. Con manejo de balón, paciencia y oficio, logró remontar y dejar los tres puntos en casa. «El equipo tiene jerarquía. Hoy no nos quebramos mentalmente y eso habla muy bien del grupo», comentó Leys.
A pesar del envión anímico y del fútbol mostrado, hay un llamado de atención: el Pascual no se llenó. Da Silva lo dejó claro: “Este equipo merece un estadio lleno. No hemos perdido en casa y estamos peleando arriba. La hinchada tiene que volver a llenar el templo”. El próximo duelo como local será frente a Tolima, y el club espera que la tribuna vuelva a rugir.
Con este resultado, América suma cuatro puntos en el grupo y sueña en grande. Lo que parecía un partido perdible, terminó siendo una exhibición de carácter y determinación. El próximo reto será en Ibagué, donde los escarlatas buscarán seguir por la senda del triunfo.
América no baja los brazos. Aunque los nombres cambien, el objetivo es uno solo: volver a la final. Y este grupo, con suplentes que juegan como titulares y una hinchada que cuando aprieta se hace sentir, está cada vez más cerca.
