En medio de un preocupante aumento de la violencia en el suroccidente colombiano, autoridades nacionales y regionales se reunieron en Cali para llevar a cabo un consejo de seguridad extraordinario, con el objetivo de diseñar estrategias integrales que permitan mitigar el conflicto en esta zona del país.

Pedro Sánchez, ministro de Defensa, afirmó que la magnitud de los hechos registrados exige “acciones contundentes” que trasciendan lo estrictamente militar. “La guerra es un conflicto social, por lo que la solución no es solamente con las armas”, aseguró el funcionario, quien destacó que la respuesta debe incluir también aspectos sociales y económicos para transformar los territorios afectados.

Entre las medidas anunciadas se encuentra el impulso a cultivos dignos para los campesinos en los límites entre el Valle del Cauca y el área de Jamundí, Suárez, Morales, Timbucca y Timba, con el fin de ofrecer alternativas económicas sostenibles que desincentiven la violencia y el cultivo ilícito. Estas acciones cuentan con el respaldo y la articulación de las gobernaciones del Valle del Cauca y Cauca, así como esfuerzos similares en el departamento de Nariño.

En paralelo, Sánchez detalló que las fuerzas militares y la Policía Nacional adelantarán una ofensiva para desmantelar las estructuras criminales responsables de la violencia en la región, específicamente los grupos conocidos como Jaime Martínez y Dagoberto Ramos. Esta operación, denominada “Corasa”, buscará debilitar significativamente estas organizaciones para reducir su capacidad operativa.

El consejo de seguridad extraordinario en Cali refleja la urgencia de una respuesta coordinada y multidimensional ante la crisis de seguridad en el suroccidente colombiano, un esfuerzo que, según las autoridades, combinará fuerza militar con transformaciones sociales para lograr la estabilidad y el desarrollo en la región.

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