La tarde del 21 de agosto, hacia las 2:50 p. m., Cali vivió uno de los episodios más violentos de los últimos años. Un camión cargado de explosivos detonó frente a la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, sobre la carrera Octava, causando destrucción, miedo y caos en la zona.
La explosión dejó seis personas muertas y más de 70 heridas, entre ellas ciudadanos que transitaban por el sector y trabajadores de locales comerciales. La onda expansiva afectó viviendas, fachadas, vidrios, persianas y decenas de automóviles que quedaron destruidos.
El comercio y la movilidad se paralizaron en cuestión de segundos, mientras testigos corrían cubiertos de polvo y gritando “¡una bomba!”.
Los organismos de socorro llegaron de inmediato al sitio y lograron atender la emergencia, mientras técnicos antiexplosivos desactivaron un segundo vehículo cargado con explosivos que habría generado una tragedia aún mayor.
En el operativo fue capturado un hombre presuntamente relacionado con el atentado, quien quedó bajo disposición de la Fiscalía. Según las primeras hipótesis, los vehículos habrían ingresado desde el norte del Cauca para ejecutar el ataque.
