A sus 10 años, Gabriela Ramírez Álzate es una de las nuevas figuras que comienzan a destacarse en el judo tulueño. En tan solo tres meses de entrenamiento, esta pequeña deportista ha demostrado disciplina, compromiso y pasión por una disciplina que exige mente y cuerpo en equilibrio.
“Me siento muy bien, tengo muy buenos compañeros y una explicación del profe muy buena. El ambiente es muy agradable”, expresó Gabriela, quien se ha integrado con facilidad al grupo.

En su proceso, la joven judoca ha aprendido movimientos básicos como barridos, patadas y técnicas de control sobre el oponente, elementos esenciales en su formación inicial.
Gabriela también resaltó la importancia del apoyo familiar en su desarrollo deportivo:
“Porque así nos pueden dar ánimos para practicar más y tener más habilidad.”
Con entusiasmo, invita a más niños a sumarse al judo, un deporte que —según ella— ayuda tanto física como mentalmente.
El testimonio de Gabriela es reflejo del impulso que las escuelas deportivas de Tuluá brindan a los talentos emergentes del Valle del Cauca.
