A sus 15 años, Samuel, un joven de Tuluá, combina su pasión por el fútbol y el ajedrez como una forma de aprovechar su tiempo libre y fortalecer sus valores personales.

“El fútbol siempre ha sido mi sueño, y el ajedrez es un pasatiempo que me ayuda a concentrarme y mejorar”, comentó el estudiante, quien entrena a diario en su barrio y participa en torneos escolares.

Samuel afirma que de ambas disciplinas ha aprendido lecciones valiosas: del ajedrez, la concentración y la superación; del fútbol, la fuerza física y la capacidad de enfrentar los retos.

“Practicar deporte me ha enseñado a conocer más personas, a respetar y a ser mejor compañero”, añadió.

El joven hace un llamado a los niños y adolescentes para que aprovechen los espacios deportivos del municipio y dejen de lado el uso excesivo del celular.

“Los papás deberían motivar a sus hijos a hacer deporte. Eso los hace mejores personas”, concluyó.

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