Con tan solo 10 años, Andrés Felipe Caicedo Marín, integrante del Club Real Tuluá, demuestra que el fútbol no solo es un deporte, sino una escuela de vida.

Estudiante del colegio La Moderna y habitante del barrio Villa del Lago, entrena desde hace tres años en el club, donde ha aprendido valores como la amistad, el respeto y la perseverancia.

“Me gusta el fútbol porque es un deporte muy bonito y quiero sacar a mi familia adelante”, comentó el pequeño jugador, quien sueña con llegar al fútbol profesional.

Aunque reconoce que las canchas donde entrena no siempre están en las mejores condiciones, asegura que eso no es un impedimento. “Estamos acostumbrados a entrenar así, lo importante es hacerlo con ganas”, explicó.

Finalmente, Andrés Felipe envió una invitación a los niños del municipio para que se unan al Club Real Tuluá y aprovechen los espacios deportivos: “Aquí aprendemos valores y a respetar.”

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