Durante el segundo encuentro de bandas de marcha “Águilas de Fuego”, realizado en el municipio de Tuluá, jóvenes de diferentes municipios del Valle del Cauca compartieron sus experiencias sobre el impacto que la música ha tenido en sus procesos personales y sociales.

Cristian Javier Hurtado, integrante de la banda de Pradera, señaló que “estos espacios permiten que los jóvenes se alejen de los malos caminos y se enfoquen en actividades que fortalecen la disciplina y la convivencia”.

Desde Buenaventura, los participantes resaltaron que las bandas de marcha se han convertido en una herramienta de transformación social. “Más que una agrupación, somos una familia; este proceso ha sido también una forma de resocialización”, manifestó uno de los integrantes.

Por su parte, Karen Guerrero, quien interpreta la lira, mencionó que “la música es una manera de expresar lo que muchas veces no se puede decir con palabras” y envió un mensaje de motivación a los jóvenes: “Si uno se lo propone, puede lograr lo que quiera”.

Con este tipo de eventos, se consolida el propósito de fortalecer los procesos artísticos, fomentar la disciplina y generar oportunidades culturales para los jóvenes del Valle del Cauca.

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