La Secretaría de Gobierno de Tuluá entregó un balance sobre las acciones adelantadas para la recuperación del espacio público en el entorno de la clínica María Ángel, un sector que durante décadas presentó ocupaciones irregulares y problemáticas sanitarias.
Según explicó el secretario de Gobierno, José Martín Hincapié Álvarez, en el lugar se desarrollaban actividades como preparación y venta de alimentos, además de viviendas improvisadas y talleres, lo que generó un entorno considerado de alto riesgo sanitario, especialmente por tratarse de una zona con vocación médica.

Desde el año anterior, la Administración Municipal inició un proceso de caracterización uno a una de las personas asentadas en el sector, con el fin de verificar condiciones sanitarias y riesgos asociados. El diagnóstico evidenció condiciones críticas que ponían en riesgo tanto al sector salud como a la ciudadanía.
Tras un proceso de diálogo y orientación con las comunidades, la mayoría de los ocupantes se retiraron voluntariamente. Otros acordaron desmontar sus estructuras al confirmarse que el sitio no contaba con condiciones adecuadas para su permanencia.
En los recientes operativos también se retiraron estructuras que eran utilizadas para consumo de sustancias psicoactivas, consideradas por las autoridades como focos de inseguridad.
La Secretaría de Gobierno informó que, aunque aún quedan algunos puntos por intervenir, el objetivo es que el próximo año el sector esté completamente despejado, garantizando la recuperación del espacio público y mejores condiciones de seguridad y tranquilidad para la zona.
