En medio del ambiente decembrino, donde la esperanza y la unión familiar cobran un significado especial, el grupo de atletismo de Tuluá realizó la última novena de aguinaldos del año en el estadio Doce de Octubre, una tradición que por varios años ha fortalecido los lazos entre el deporte, la fe y la comunidad.
Atletas de diferentes edades, acompañados por su monitor Luis Eduardo Arévalo, se reunieron para compartir un momento de reflexión, oración y mensajes enfocados en el significado del nacimiento de Jesús, resaltando valores como el amor, la solidaridad y la esperanza.

“El nacimiento de Dios nos recuerda la importancia de compartir, de vivir en familia y de formar seres humanos con principios. No solo es entrenar el cuerpo, también es fortalecer el espíritu”, expresó Arévalo durante la jornada.
La actividad permitió que el estadio, habitual escenario de entrenamientos y competencias, se transformara en un espacio de recogimiento y convivencia, reafirmando que el deporte también es una herramienta para la formación integral.
Con esta última novena, el grupo de atletismo cerró el calendario navideño manteniendo viva una tradición que, año tras año, une a los deportistas tulueños en torno a la fe, la reflexión y el espíritu de la Navidad.
