Las tarjetas que no sean reclamadas por los ciudadanos y aquellas que sobren al cierre de la jornada son destruidas por los jurados a las 4:00 p.m. y depositadas en el sobre de documentos inservibles.
Si un ciudadano solicita la tarjeta, pero la introduce en la urna sin marcarla, esta se cuenta como voto no marcado dentro del escrutinio.

En caso de que el votante decida devolver la tarjeta antes de sufragar, el jurado debe marcarla como inservible y proceder a su destrucción.
Según lo indicado por la Registraduría Nacional del Estado Civil, estos procedimientos hacen parte del protocolo oficial para el manejo del material electoral.
