La Alcaldía de Cali elevó su tono frente a los actos de vandalismo registrados durante una protesta estudiantil, que terminaron afectando la operación de ocho estaciones del MIO y a cerca de 50 mil usuarios.
El alcalde Alejandro Eder fue enfático en señalar que, si bien se garantiza el derecho a la protesta, no se permitirá que hechos violentos afecten la infraestructura pública ni la movilidad de los ciudadanos.
Por su parte, Álvaro Rengifo destacó la rápida reacción de los equipos operativos para restablecer el servicio y aseguró que se trabaja de la mano con las autoridades para identificar a los responsables.
Las autoridades locales anunciaron un consejo de seguridad para evaluar nuevas medidas que eviten la repetición de estos hechos, al tiempo que reiteraron el llamado a la ciudadanía a manifestarse de forma pacífica.
