El Valle del Cauca enfrenta un panorama de incertidumbre frente al suministro de Gas Licuado de Petróleo, GLP, combustible que abastece a miles de hogares, pequeños negocios e industrias en el departamento.

La preocupación surge en medio de la creciente dependencia de las importaciones y de una deuda del Gobierno Nacional con los subsidios al GLP que ya supera los 620 mil millones de pesos, según cifras del sector.

Actualmente, las empresas distribuidoras aseguran haber financiado durante más de doce meses recursos destinados a sostener el subsidio para los usuarios más vulnerables, mientras el presupuesto disponible resultaría insuficiente para cubrir el rezago acumulado.

A esta situación se suma el incremento en el precio del cilindro de gas, que pasó de 79 mil pesos en diciembre de 2025 a 87 mil pesos en marzo de 2026, generando preocupación entre los consumidores y pequeños empresarios.

El tema también tiene una importante dimensión social. En el Valle del Cauca aún existen cerca de 25 mil hogares que cocinan con leña, especialmente en zonas rurales, donde el acceso al GLP representa una alternativa más limpia y beneficiosa para la salud.

Por otra parte, el sector industrial concentra cerca del 47 por ciento del consumo de GLP en el departamento, por lo que eventuales problemas de abastecimiento o nuevos incrementos en los precios podrían afectar la competitividad, el empleo y el crecimiento económico regional.

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