La anestesióloga Claudia Komaromy y dos residentes protegieron a una paciente bajo sedación profunda mientras el movimiento telúrico afectaba al Hospital Universitario del Valle.

El terremoto del pasado 10 de agosto puso a prueba la capacidad de respuesta del personal médico en diferentes hospitales del Valle del Cauca. En el Hospital Universitario del Valle, una de las situaciones más complejas ocurrió con una paciente que, debido a su condición médica, no podía evacuar por sus propios medios.

La mujer se encontraba bajo sedación profunda y presentaba una limitación de movilidad asociada a un tumor cerebral. Cuando comenzó el fuerte movimiento telúrico, la anestesióloga Claudia Komaromy y dos de sus residentes permanecieron junto a ella para protegerla mientras se desarrollaba la emergencia.

El movimiento afectó las instalaciones del centro asistencial y provocó, entre otras situaciones, la interrupción del servicio eléctrico.

Una paciente que no podía salir por sus propios medios

https://youtu.be/t2S2QoO9MZU

La condición de la paciente hacía especialmente difícil una eventual evacuación. Su movilidad estaba limitada y, además, se encontraba bajo sedación profunda, por lo que dependía completamente del personal que la estaba atendiendo.

Ante esta situación, Komaromy y los dos residentes decidieron permanecer a su lado durante el terremoto.

La prioridad fue proteger a la paciente mientras pasaba el movimiento y garantizar su seguridad en medio de las condiciones que se presentaban dentro del hospital.

El episodio refleja uno de los desafíos que enfrentó el personal sanitario durante la emergencia: mantener la atención y protección de pacientes que, por su estado de salud, no tenían la posibilidad de ponerse a salvo por sus propios medios.

Un recuerdo que le ayudó a mantener la calma

Para Claudia Komaromy, la situación también estuvo relacionada con un recuerdo de su infancia.

La anestesióloga recordó haber vivido una experiencia similar durante su niñez en Tumaco. Según relató, esa experiencia anterior le ayudó a mantener la calma mientras enfrentaba el terremoto en el hospital.

A pesar de la tensión del momento y de las condiciones que se presentaron en el centro asistencial, permaneció junto a la paciente hasta que pasó la situación de mayor riesgo.

“Era nuestro deber protegerla”

Después de lo ocurrido, la actuación de la anestesióloga y sus residentes ha sido destacada como un ejemplo de compromiso del personal de salud durante la emergencia.

Sin embargo, Komaromy evita presentar lo ocurrido como un acto extraordinario. Para ella, permanecer junto a la paciente correspondía a una responsabilidad propia de su profesión: proteger a una persona que, en ese momento, no podía hacerlo por sí misma.

El episodio deja una historia de solidaridad y compromiso en medio de una emergencia que puso a prueba a pacientes, familias y trabajadores de la salud.

Más allá de los reconocimientos, el caso evidencia una de las realidades que enfrentó el personal médico durante el terremoto: continuar cuidando a quienes dependían completamente de ellos, incluso mientras el propio entorno hospitalario se encontraba afectado por el movimiento telúrico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *