En la zona rural alta del municipio ya fueron inspeccionadas 109 edificaciones, de las cuales 37 presentan afectaciones graves y 35 daños moderados.

La recuperación de la zona rural de Tuluá comienza a tomar forma a partir de las evaluaciones realizadas después del terremoto del pasado 10 de agosto. Hasta el momento, 109 edificaciones han sido inspeccionadas en el área rural, con un balance preliminar que evidencia daños de diferente consideración.

De acuerdo con la información entregada por la Administración Municipal, 37 edificaciones presentan afectaciones graves y 35 daños moderados. Las primeras estimaciones indican que cerca de 150 viviendas rurales podrían requerir intervención del Estado para avanzar en su recuperación.

La situación fue revisada durante la visita de la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, a la zona rural de Tuluá, donde se reunió en el corregimiento de La Marina con presidentes de las Juntas de Acción Comunal de la zona rural alta.

La reconstrucción entra en la agenda

Durante el recorrido por las comunidades afectadas, la Gobernadora señaló que la atención humanitaria debe mantenerse, pero que el municipio también necesita comenzar a avanzar hacia una etapa de recuperación y reconstrucción.

“La gente no está sola; estamos colaborando, estamos ayudando y vamos a ayudar a recuperar y a reconstruir”, afirmó la mandataria.

El alcalde de Tuluá, Gustavo Adolfo Vélez Román, informó que hasta el viernes se habían recibido 4.800 reportes de afectaciones en el municipio.

La magnitud de las necesidades también plantea un desafío financiero. Según las estimaciones preliminares de la Administración Municipal, la recuperación tendría un costo aproximado de 4.200 millones de pesos.

493 kilómetros de vías rurales también hacen parte del desafío

La recuperación no se limita a las viviendas. Las autoridades también deben atender la infraestructura vial rural, fundamental para la movilidad de las comunidades campesinas y la salida de sus productos.

Durante la visita, la Gobernación entregó una retroexcavadora que permitirá reforzar las labores de mantenimiento y atención de los 493 kilómetros de vías rurales que tiene Tuluá.

La maquinaria se suma a las acciones que deberán desarrollarse para recuperar los sectores que presentan afectaciones y garantizar la conectividad de las comunidades.

El reto es pasar de los reportes a las soluciones

La presencia de las autoridades en la zona rural permite avanzar en la identificación de las necesidades, pero el principal desafío estará ahora en convertir los diagnósticos en intervenciones concretas.

Las cifras preliminares muestran que la emergencia no se limita al casco urbano y que una parte importante de la recuperación deberá concentrarse en las comunidades rurales, donde las condiciones de acceso pueden hacer más compleja la atención.

La Gobernación del Valle, la Alcaldía de Tuluá, las Juntas de Acción Comunal y el Gobierno Nacional continuarán articulando acciones para definir las intervenciones que requieren las familias afectadas.

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