Este 18 de junio se conmemoran 18 años del secuestro y posterior asesinato de los 11 diputados del Valle del Cauca por parte de las FARC, un hecho que dejó una profunda huella en la historia reciente del departamento y del país. La fecha, declarada como el Día de las Víctimas del Conflicto Armado en el Valle, fue ocasión para renovar el llamado a la paz y a una política de seguridad eficaz ante el resurgimiento de la violencia en el territorio.
Fabiola Perdomo, jefe de Transparencia de la Gobernación del Valle y esposa del diputado Juan Carlos Narváez —una de las víctimas—, lamentó que, pese al paso de los años, el país siga enfrentando las secuelas de un conflicto que no cesa. “Duele ver cómo hoy, años después, el conflicto vuelve a estar en primer plano en nuestro país”, afirmó.
La preocupación compartida por familiares, líderes sociales y ciudadanos gira en torno al incremento de atentados, amenazas y acciones armadas por parte de grupos ilegales que, según denuncian, han ganado terreno ante la falta de implementación efectiva del Acuerdo de Paz.
“Estos grupos que han surgido quieren demostrar poder, se están tomando los territorios y están generando muchísima violencia”, enfatizó Perdomo, quien también hizo un llamado a los dirigentes políticos a dar ejemplo, moderar el lenguaje y promover la unidad nacional.
Laura Charry, hija del diputado Carlos Alberto Charry, recordó con dolor cómo las noticias actuales, como el atentado al senador Miguel Uribe, reviven las escenas del pasado. “Los esfuerzos institucionales aún son insuficientes para proteger a quienes están en riesgo”, advirtió.
Desde la Asamblea del Valle, el diputado Daniel Hoyos reiteró la importancia de mantener viva la memoria para no repetir los errores del pasado. “Estos espacios de encuentro y reconciliación son vitales para construir un país más justo”, sostuvo.
El acto conmemorativo de este martes no solo honró la memoria de los diputados, sino que también dejó un mensaje claro: el Valle del Cauca no quiere más violencia. Exige garantías de seguridad, compromiso con la verdad y una ruta real hacia la paz duradera.
