En el barrio Victoria de Tuluá, en la calle 28ª #31-77, un árbol que durante años brindó sombra y frescura a la comunidad, hoy se ha convertido en una fuente de preocupación. Su estado de sequedad, con ramas muertas que cuelgan peligrosamente, representa un riesgo para los transeúntes, vehículos y especialmente para los niños que frecuentan la zona.
Los residentes del sector, entre ellos Pedro Flores, han expresado su alarma ante la falta de respuestas por parte de las autoridades. Según los vecinos, pese a haber presentado múltiples derechos de petición ante la Alcaldía, la CVC y la Secretaría de Gobierno, no se ha tomado ninguna medida efectiva para solucionar el problema.
“Este árbol, que fue útil por muchos años, ahora se ha convertido en una amenaza. Hemos solicitado en diversas ocasiones que se talara, pero no hemos tenido respuestas. La situación sigue igual”, expresó Pedro Flores, quien asegura que la comunidad está a la espera de una solución urgente, pues el árbol pone en peligro tanto a los niños que se dirigen a la escuela cercana como a los vehículos que transitan por la vía.
A pesar de que el Cuerpo de Bomberos intervino el árbol parcialmente hace algunas semanas, la intervención no resolvió el problema. Solo se cortó una de las ramas más grandes, pero el resto sigue colgando. Además, algunas de estas ramas secas han caído sobre propiedades cercanas, causando daños materiales en techos de viviendas.

“Lo que hicieron fue un parche, no una solución real. Las ramas siguen ahí, colgando y representando un peligro latente. Necesitamos que el árbol sea talado de forma definitiva para evitar cualquier tipo de accidente”, añadió Pedro, quien denuncia que la inacción de las autoridades ha generado un sentimiento de abandono entre los vecinos.
La comunidad sigue esperando una respuesta clara de las autoridades competentes, quienes aún no han dado una solución definitiva a este problema. Mientras tanto, el riesgo persiste y los residentes continúan preocupados por la seguridad de todos en el barrio.
Esta situación resalta la importancia de una pronta intervención ante problemas de infraestructura que, aunque no siempre son percibidos como urgentes, pueden convertirse en serios riesgos para la salud y seguridad de los ciudadanos. La falta de respuesta efectiva ha llevado a la comunidad a pedir con urgencia la tala del árbol para evitar tragedias que, según los vecinos, podrían haberse evitado con una intervención oportuna.
