En el barrio Victoria de Tuluá, un árbol en evidente estado de deterioro sigue siendo una preocupación constante para los habitantes de la calle 28ª 31-77. Ligia Jaramillo Rincón, una adulta mayor que reside en el sector, es quien más ha sufrido las consecuencias de la falta de intervención, ya que el árbol se encuentra en su propiedad y su peligroso estado ha comprometido tanto su seguridad como la de su familia.
A pesar de haber solicitado en múltiples ocasiones la intervención de las autoridades, la respuesta no ha sido suficiente. La situación persiste, y el árbol, que antes era un símbolo de frescura y sombra, se ha convertido en una amenaza directa. Según relata Ligia, las ramas secas ya han ocasionado daños materiales, y el riesgo de que otras caigan, con consecuencias más graves, sigue latente.
Las solicitudes de intervención han sido enviadas a distintas entidades, como la CVC, la alcaldía y Veolia. Sin embargo, las promesas de soluciones inmediatas no se han cumplido, y la angustia de la vecina crece con cada día que pasa. “Hemos recorrido todas las oficinas posibles, pero el árbol sigue allí, sin que nadie se haga responsable”, comenta Ligia con desesperación.
La última intervención de los bomberos, aunque parcial, no fue suficiente para resolver el problema. Según la vecina, algunas ramas fueron retiradas, pero otras quedaron atrapadas sobre su techo, generando un peligro constante. Ligia también denuncia que, en su último intento por lograr una solución, un funcionario de la Secretaría de Gobierno le solicitó un monto de 7 millones de pesos para retirar el árbol, una cantidad que ella no puede costear.
La situación pone de manifiesto la falta de respuestas efectivas ante los reclamos de la comunidad. En un barrio donde circulan muchos niños y personas mayores, la seguridad de los residentes está comprometida, y el temor a un accidente crece con el paso de los días.
A pesar de las reiteradas gestiones de Ligia y otros vecinos, la situación sigue sin resolverse, dejando en evidencia la falta de acción por parte de las autoridades competentes ante un problema que, aunque conocido, ha quedado en el olvido. La comunidad del barrio Victoria espera que, finalmente, se tomen las medidas necesarias para evitar lo que podría convertirse en una tragedia anunciada.
El llamado sigue siendo claro: es urgente la intervención de las autoridades para garantizar la seguridad de los residentes y evitar consecuencias irreparables.
