En el barrio Victoria de Tuluá, un árbol en mal estado sigue representando un grave peligro para los residentes del sector, especialmente para la familia de Ligia Jaramillo Rincón, quien ha sido una de las principales afectadas por la situación. A pesar de los reiterados derechos de petición presentados por los vecinos, las autoridades no han respondido de manera efectiva ante el riesgo latente.
Luis Eduardo Ayala, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio Victoria, expresó que, a pesar de los esfuerzos realizados, como las reuniones con funcionarios municipales y las solicitudes formales para la erradicación del árbol, aún no se ha brindado una solución definitiva. En una reciente intervención, Ayala manifestó que el municipio ha dejado pasar el tiempo sin atender la situación de manera adecuada, lo que genera una creciente preocupación entre los residentes. “El árbol representa un riesgo no solo para los vecinos, sino también para los niños que circulan cerca, especialmente durante las horas de clase en la institución educativa María Antonia Ruiz”, comentó.
De acuerdo con los testimonios, el árbol fue podado en un intento de mitigar el peligro, pero las ramas caídas sobre los techos de las viviendas cercanas siguen sin ser retiradas. En la casa de Ligia Jaramillo, la caída de escombros de ramas en el techo no solo ha generado daños, sino también un profundo temor entre los habitantes. A pesar de las promesas de intervención, la situación sigue sin resolverse, dejando a los afectados sin una respuesta satisfactoria de las autoridades locales.
“La administración municipal está enfocada en grandes proyectos, pero no puede ignorar los problemas de la comunidad. No podemos esperar a que ocurra una tragedia”, expresó Ayala, quien pidió a las autoridades actuar con urgencia antes de que el árbol cause daños mayores.
Esta problemática resalta una vez más la necesidad de que las autoridades locales atiendan de manera efectiva los derechos de petición presentados por la comunidad. Los residentes del barrio Victoria siguen esperando una respuesta concreta, ya que el riesgo continúa latente, y la falta de acción podría tener consecuencias graves si no se toman las medidas adecuadas en el menor tiempo posible.
