Con fuerza en los puños y fe en el corazón, Santiago Fernández Llanos, boxeador tulueño de 66 kilogramos, se abre paso en el exigente mundo del boxeo amateur. Desde hace meses, este joven deportista viene trabajando con disciplina y entrega total, enfocado en un solo objetivo: subirse al podio y dar el golpe de autoridad que lo lleve al nacional y, más adelante, al Mundial.
Su preparación no ha sido tarea fácil. Bajo la orientación de sus entrenadores Irak Borea y Juan Bautista Velásquez, Santiago ha enfrentado duros entrenamientos, jornadas exigentes y la presión de mantenerse en su categoría de peso. Pero lejos de quejarse, lo asume como parte del proceso de crecimiento en un deporte que, más que técnica, exige carácter.
“Cada atleta entrena a su manera, pero lo mío es intensidad total. Sé lo que quiero lograr y eso me obliga a exigirme más cada día”, afirma Fernández, quien ha demostrado ser uno de los peleadores más comprometidos del equipo tulueño.

Más allá de los títulos, su mayor motivación es su madre, a quien recuerda con emoción en cada combate. “Mi meta siempre ha sido ganar el oro, y lo hago por ella. Desde el cielo me acompaña y me da fuerzas”, señala el joven pugilista, que no esconde su sueño más grande: llegar a la Selección Colombia, representar al país en el Mundial y consagrarse campeón.
Con mentalidad de campeón, Santiago entrena cada día como si fuera su última pelea, sabiendo que cada golpe lanzado en el gimnasio puede acercarlo a esa meta que lo mueve desde el alma.
Tuluá ya lo reconoce como uno de sus talentos emergentes en el cuadrilátero, y todo indica que pronto su nombre sonará con fuerza más allá del ring local.
