Tuluá, Valle del Cauca. Las autoridades municipales continúan adelantando operativos para el desmonte de cambuches en distintas zonas del municipio, como parte de una estrategia para mejorar la convivencia ciudadana y recuperar el espacio público. Uno de los casos más recientes fue el desmonte de un asentamiento improvisado en la entrada norte de la ciudad, a la altura del sector conocido como Estambul.

El secretario de Gobierno, José Martín Hincapié Álvarez, explicó que esta intervención responde a múltiples denuncias ciudadanas. “En la entrada norte de la ciudad, a la altura de lo que conocemos como Estambul, hacía muchos años se encontraba un cambuche que había tomado unas dimensiones desproporcionadas. No solamente invadía el espacio público, sino que también estaba ocupando dos propiedades de manera irregular”, señaló el funcionario.

Según Hincapié, en el lugar se presentaban problemáticas como consumo de estupefacientes y alteraciones del orden público, lo cual afectaba tanto al comercio como a los residentes del sector. “Sobre él había muchas quejas ciudadanas, una situación de afectación del entorno comercial, residencial, pero sobre todo se quejaban de aspectos que tenían que ver con el consumo de sustancias alucinógenas y otras actividades que ponían en riesgo a la comunidad”, puntualizó.

La administración municipal realizó un acompañamiento progresivo antes de desmontar completamente el cambuche. “Inicialmente fueron desmontados gradualmente dos cambuches, y el último hace poco se terminó. Si ustedes hoy entran por la entrada norte de la ciudad, van a encontrar una vía en mejores condiciones y libre de este fenómeno”, afirmó Hincapié Álvarez.

El secretario también hizo un llamado a la ciudadanía a actuar de manera preventiva. “Lo primero es poner en conocimiento de la Secretaría de Gobierno la comisión de seguridad. Segundo, no contribuir indirectamente a que estos sitios se monten, muchas veces sin saberlo se les da alimentación o materiales”, dijo.

Finalmente, destacó que en algunos casos las personas que levantan cambuches cuentan con redes familiares de apoyo, pero se niegan a regresar a sus hogares. “Muchos de ellos tienen familia, incluso algunos son adultos mayores con vivienda asignada, pero por sus hábitos prefieren estar en la calle. Estos espacios terminan siendo sitios de alto riesgo para la comunidad”, concluyó el secretario.

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