El alcalde Gustavo Vélez Román aseguró que la estructura presenta un deterioro que la hace inviable y representa un riesgo para la comunidad. El inmueble hace parte del patrimonio histórico del municipio.
La antigua sede del Instituto Municipal del Deporte y la Recreación, Imder, de Tuluá deberá ser demolida luego de presentar afectaciones estructurales asociadas al deterioro del inmueble y al terremoto registrado el pasado 10 de agosto.
El anuncio fue realizado por el alcalde Gustavo Vélez Román durante una rueda de prensa en la que se presentó información relacionada con la atención de la emergencia y las acciones que adelanta el municipio frente a las estructuras afectadas.
El mandatario, quien es ingeniero civil, señaló que la edificación no resulta viable para continuar en las condiciones actuales y representa un riesgo para la comunidad.
Un inmueble con valor histórico
La decisión adquiere una particular relevancia debido a que la antigua sede del Imder hace parte del patrimonio histórico de Tuluá.
Por años, el inmueble estuvo ligado a diferentes actividades de la ciudad y hace parte de la memoria urbana del municipio. Su eventual demolición significaría, por tanto, la desaparición física de una estructura que tiene un valor más allá de sus condiciones actuales.
Sin embargo, la Administración Municipal sostiene que las condiciones de seguridad deben prevalecer frente a la posibilidad de conservar una edificación que, de acuerdo con la evaluación presentada por el alcalde, representa un riesgo.
La discusión plantea así un desafío para el municipio: proteger la vida de los ciudadanos sin perder de vista la conservación de los elementos que hacen parte de la memoria histórica de Tuluá.
Buscan recuperar el espacio
De acuerdo con el alcalde, la intención de la Administración Municipal no es dejar abandonado el lugar.
La Alcaldía espera contar con el respaldo del Gobierno Nacional y de la Gobernación del Valle del Cauca para avanzar posteriormente en la construcción de una nueva edificación que sea segura y funcional.
La propuesta busca que el espacio pueda volver a estar al servicio de la comunidad y de las futuras generaciones de tulueños.
El reto estará en lograr que la eventual intervención permita recuperar la funcionalidad del lugar y, en la medida de lo posible, preservar parte de la memoria asociada a un inmueble que durante años hizo parte de la historia de Tuluá.
Por ahora, la demolición anunciada abre un nuevo capítulo en la recuperación del municipio después del terremoto, mientras la Administración continúa evaluando las estructuras que presentan daños y definiendo cuáles pueden ser recuperadas y cuáles requieren ser intervenidas por razones de seguridad.
