La estructura fue intervenida como medida preventiva ante el deterioro que presentaba y la amenaza que representaba para la comunidad del corregimiento.

La Capilla del Perpetuo Socorro, ubicada en el corregimiento de Bocas de Tuluá, fue demolida debido al deterioro de su estructura y al riesgo de ruina que representaba para los habitantes del sector.

La intervención se realizó como una medida de prevención, con el propósito de reducir el riesgo para la comunidad ante la posibilidad de un eventual colapso de la edificación.

Según explicó el secretario de Gobierno de Tuluá, José Martín Hincapié Álvarez, el procedimiento se adelantó en el marco de la gestión del riesgo de desastres y mediante resolución de la Inspección de Convivencia y Paz.

Una decisión motivada por el riesgo

La demolición de la capilla no responde únicamente a la pérdida de una edificación. Para los habitantes de Bocas de Tuluá, el templo hacía parte de la vida comunitaria y religiosa del corregimiento.

Durante años, este espacio fue escenario de celebraciones religiosas, momentos de oración y encuentros entre los habitantes de la comunidad.

Sin embargo, el deterioro de la estructura y la amenaza de ruina llevaron a que se priorizara la seguridad de las personas que permanecían cerca del inmueble.

En este tipo de situaciones, la protección de la comunidad se convierte en el principal criterio para intervenir una estructura que presenta condiciones de riesgo.

La memoria permanece en la comunidad

Con la demolición desaparece físicamente un lugar que tenía un significado especial para los habitantes de Bocas de Tuluá.

La pérdida de la estructura representa también el cierre de una etapa para una comunidad que durante años construyó recuerdos alrededor de este templo.

Ahora, el desafío será definir qué ocurrirá con el espacio y si podrá convertirse nuevamente en un lugar de encuentro para los habitantes del corregimiento.

La expectativa expresada por la comunidad es que el sitio pueda renacer como un nuevo espacio, conservando la memoria y el significado religioso que durante años estuvieron ligados a la capilla.

La demolición permitió reducir un riesgo estructural, pero dejó también una tarea pendiente: recuperar para la comunidad un espacio que pueda volver a ser punto de encuentro y que preserve la memoria de la antigua Capilla del Perpetuo Socorro.

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