Luz Adriana Carvajal perdió su vivienda tras los daños ocasionados por el terremoto del pasado 10 de agosto. Ahora, junto a familiares, amigos y vecinos, comenzó la construcción de una nueva casa en el mismo terreno donde durante más de tres décadas levantó su hogar.

Durante más de 30 años, Luz Adriana Carvajal construyó con esfuerzo su vivienda en la vereda La Vigorosa, ubicada en el kilómetro 12 de la vía que comunica a Riofrío con el corregimiento de Fenicia.

El terremoto registrado el pasado 10 de agosto cambió las condiciones de vida de esta familia. Los daños ocasionados en la estructura de la vivienda llevaron a Luz Adriana, a su madre y a su hijo a evacuar el inmueble por las condiciones en las que quedó.

Para la familia, la emergencia significó dejar atrás el espacio que durante décadas fue su hogar. Luz Adriana recuerda los momentos de angustia que vivió durante el sismo y el impacto que representó encontrar su vivienda afectada.

Pero frente a la pérdida también apareció la solidaridad de la comunidad. Familiares, amigos y vecinos se organizaron para acompañarla y comenzar las labores de reconstrucción.

Con herramientas y materiales básicos, las personas que decidieron sumarse a esta iniciativa comenzaron a levantar una nueva vivienda en el mismo terreno. El trabajo colectivo busca permitir que la familia pueda recuperar nuevamente un lugar donde vivir.

Para Luz Adriana, el apoyo recibido se ha convertido en una muestra de solidaridad en medio de las dificultades que dejó el terremoto. Cada persona que se ha acercado a colaborar representa, según relata, una razón para mantener la esperanza y continuar adelante.

Mientras avanza la construcción, conserva uno de los mensajes que permaneció en una de las habitaciones de su antigua casa: una frase que hoy adquiere un nuevo significado y que resume la actitud con la que enfrenta esta etapa: mantenerse constante, fuerte y feliz.

La reconstrucción de esta vivienda refleja una de las consecuencias que dejó el terremoto más allá de los daños materiales: familias que tuvieron que abandonar sus hogares y que ahora buscan recuperar sus condiciones de vida con el respaldo de sus comunidades.

En La Vigorosa, la nueva casa de Luz Adriana comienza a levantarse sobre el mismo terreno donde construyó durante décadas su historia familiar. Esta vez, con la solidaridad de quienes decidieron ayudarla a comenzar de nuevo.

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