La mujer, quien durante más de dos décadas estuvo vinculada al servicio de la comunidad como promotora de salud, tuvo que abandonar la casa donde vivió durante cerca de 30 años debido a los daños ocasionados por el terremoto del pasado 10 de agosto.
La historia de Sandra Monsalve refleja las dificultades que todavía enfrentan algunas familias de la vereda La Vigorosa, en la zona rural de Riofrío, luego del terremoto registrado el pasado 10 de agosto.
Sandra dedicó durante más de 20 años parte de su vida al servicio de la comunidad como promotora de salud y estuvo vinculada al Hospital Kennedy. Sin embargo, hoy atraviesa una situación completamente diferente: perdió su vivienda como consecuencia de los daños ocasionados por el movimiento telúrico.
Durante el sismo, una de las paredes de su casa estuvo a punto de caerle encima. El riesgo la obligó a abandonar el inmueble en el que durante aproximadamente tres décadas construyó su hogar y sacó adelante a su familia.
A esta situación se suman las complicaciones de salud que enfrenta desde hace cuatro años, lo que hace aún más compleja su situación actual.
Ante la pérdida de la vivienda, su hermana Claudia decidió recibirla en su hogar y brindarle un lugar donde permanecer mientras la familia busca alternativas para afrontar las consecuencias de lo ocurrido.
Para Claudia, Sandra ha sido una mujer trabajadora y dedicada durante buena parte de su vida al servicio de otras personas. Ahora, es su familia la que se convierte en su principal red de apoyo.
Las huellas del terremoto siguen presentes
El caso de Sandra no es ajeno a la situación que todavía se observa en La Vigorosa. En esta zona rural de Riofrío permanecen visibles algunas de las afectaciones ocasionadas por el terremoto.
Vías, viviendas y la capilla de la comunidad presentan daños que evidencian el impacto que tuvo el movimiento telúrico sobre este sector.
Mientras algunas familias intentan recuperar sus viviendas y reorganizar sus vidas, los habitantes también han recurrido a la solidaridad para atender las necesidades más inmediatas.
La comunidad continúa movilizando ayudas humanitarias destinadas a las familias afectadas, en medio de un proceso de recuperación que todavía representa un desafío para quienes perdieron sus viviendas o sufrieron daños en sus propiedades.
El caso de Sandra pone nuevamente la atención sobre una pregunta que permanece después de la emergencia: ¿cuánto tiempo necesitarán las familias afectadas para recuperar las condiciones de vida que tenían antes del terremoto?
Por ahora, Sandra permanece junto a su hermana y su familia, mientras busca la manera de comenzar nuevamente. Su historia representa la de otros habitantes de La Vigorosa que, después de perder parte de lo construido durante años, enfrentan el desafío de reconstruir no solo sus viviendas, sino también sus proyectos de vida.
