Los albergues educativos temporales comenzaron a funcionar en el Valle del Cauca como una alternativa para garantizar la continuidad del servicio educativo de los estudiantes afectados por el terremoto del pasado 10 de agosto, mientras avanzan las labores de recuperación y reconstrucción de las instituciones educativas.
El primero de estos espacios fue habilitado en Calima-El Darién para atender a 110 estudiantes, desde preescolar hasta grado 11, de la Institución Educativa Pablo Sexto, una de las instituciones afectadas por el movimiento sísmico.
La emergencia provocó daños graves en la institución. De sus seis sedes, tres colapsaron, lo que impidió que una parte de los estudiantes pudiera regresar a sus aulas habituales.
Ante esta situación, las autoridades habilitaron un espacio temporal con elementos destinados a permitir el desarrollo de las actividades académicas. Los albergues cuentan con aire acondicionado, suministro de energía, tableros, pupitres, mesas y kits de primeros auxilios, entre otros recursos.
El regreso de los 110 estudiantes comenzó este lunes 24 de agosto. Sin embargo, la primera etapa contempla un componente de acompañamiento emocional y psicológico, teniendo en cuenta el impacto generado por la emergencia y los posibles temores de los estudiantes al retornar a sus actividades.
La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, señaló que la educación hace parte de las prioridades dentro del proceso de recuperación y anunció que los estudiantes que no puedan acceder a clases presenciales recibirán tarjetas SIM con el propósito de facilitar su conectividad y continuidad académica.
La puesta en funcionamiento de estos espacios permite mantener las actividades educativas mientras se adelantan las intervenciones necesarias en las instituciones afectadas. Sin embargo, el alcance de la estrategia dependerá de la recuperación de las sedes y de las condiciones de seguridad que permitan el retorno permanente de los estudiantes a sus establecimientos educativos.
El objetivo de las autoridades es evitar que los daños ocasionados por el terremoto interrumpan el proceso educativo y ofrecer alternativas temporales mientras avanza la reconstrucción de la infraestructura escolar afectada.
