Una vela encendida, una oración compartida y un mensaje de esperanza reunieron a representantes de diferentes comunidades religiosas, autoridades y ciudadanos en la Parroquia Santuario San Juan Pablo II, al sur de Cali, en una ceremonia dedicada a las familias afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto.
El encuentro reunió a representantes de las iglesias católica, anglicana, evangélica y ortodoxa, quienes participaron en una oración conjunta por las comunidades del Valle del Cauca que enfrentan las consecuencias de la emergencia.
Durante la ceremonia, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, señaló que el proceso de recuperación debe contemplar no solo la reconstrucción de viviendas e infraestructura, sino también el acompañamiento espiritual, psicológico y emocional de las familias afectadas.
El arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, invitó a transformar el dolor provocado por la emergencia en esperanza y destacó la participación conjunta de diferentes comunidades religiosas en el encuentro.
Una historia de pérdida y esperanza
Uno de los momentos centrales de la ceremonia fue el testimonio de Miriam Zea, una de las personas afectadas por el terremoto. Zea relató que perdió su vivienda y su negocio como consecuencia de la emergencia, pero aseguró que su fe se convirtió en un motivo para continuar adelante.
Entre los elementos que permanecieron después del colapso de su apartamento, destacó su altar, que, según su testimonio, quedó intacto.
La ceremonia utilizó las velas como símbolo de esperanza para las familias que perdieron seres queridos, viviendas y bienes, además de reconocer a quienes participan en las labores de atención y recuperación de las zonas afectadas.
El encuentro planteó así una dimensión adicional dentro del proceso de recuperación del departamento: el acompañamiento a las personas que enfrentan las consecuencias emocionales de la emergencia.
Mientras avanzan las labores de reconstrucción de viviendas e infraestructura, las autoridades y representantes de diferentes comunidades religiosas señalaron la importancia de mantener espacios de acompañamiento para las familias damnificadas.
El mensaje de la jornada estuvo centrado en la solidaridad y la unión de las comunidades frente a la emergencia: la recuperación del Valle del Cauca requiere no solo reconstruir estructuras, sino también acompañar a quienes deben reconstruir sus vidas después del terremoto.
