Los daños ocasionados por el terremoto del pasado 10 de agosto también alcanzaron diferentes templos religiosos de Tuluá, algunas de cuyas estructuras han tenido que ser intervenidas ante las condiciones de seguridad generadas por el movimiento telúrico.
En el corregimiento de Bocas de Tuluá se adelantó la demolición de la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, luego de las afectaciones ocasionadas por el sismo.
En Aguaclara, entre tanto, fue intervenida la cúpula de la Parroquia Sagrado Corazón, como parte de las acciones adoptadas frente a los daños registrados en la estructura.
La situación de estos templos representa no solo una afectación física de las edificaciones, sino también la pérdida temporal o definitiva de espacios utilizados por las comunidades para sus actividades religiosas y sociales.
San Bartolomé permanece bajo evaluación
Otro de los templos que continúa siendo evaluado es la Parroquia San Bartolomé, ubicada en inmediaciones de la Plaza Cívica de Boyacá.
La torre menor de esta iglesia presentó afectaciones de consideración tras el terremoto, por lo que su estado estructural deberá ser determinado antes de establecer qué tipo de intervención requiere.
La Administración Municipal indicó que serán ingenieros estructurales y otros profesionales especializados quienes deberán realizar las evaluaciones correspondientes y definir las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas que frecuentan el templo.
Por ahora, no corresponde anticipar si la estructura podrá ser reparada o si requerirá una intervención de mayor alcance. Esa decisión dependerá de los conceptos técnicos que sean emitidos tras las evaluaciones.
Esperan recursos para la reconstrucción
La Administración Municipal informó que se encuentra a la espera de recursos provenientes del Gobierno Nacional que permitan apoyar las labores de reconstrucción de los templos afectados.
La disponibilidad de estos recursos será determinante para avanzar en la recuperación de las edificaciones que presentaron daños y permitir que estos espacios puedan volver a estar al servicio de las comunidades.
El terremoto deja así otro frente de recuperación para Tuluá: además de las viviendas, establecimientos comerciales e infraestructura pública, también deberán ser atendidos espacios religiosos que hacen parte de la vida comunitaria de diferentes sectores del municipio.
Mientras llegan los recursos y avanzan las evaluaciones técnicas, la prioridad será determinar las condiciones de seguridad de cada estructura y evitar que los daños ocasionados por el sismo representen un riesgo para la población.
