La Alcaldía de Tuluá avanza en la revisión de las sedes educativas oficiales del municipio para determinar cuáles cuentan con las condiciones necesarias para retomar las clases presenciales, luego de las afectaciones ocasionadas por el sismo del pasado 10 de agosto.
Durante las últimas dos semanas se han realizado visitas de verificación a las instituciones educativas, con especial atención en las sedes ubicadas en la zona rural.
De acuerdo con la Administración Municipal, la mayoría de las sedes ya han sido revisadas y algunas se encuentran en condiciones de avanzar hacia el retorno de los estudiantes. Sin embargo, la reanudación de las actividades presenciales dependerá de las verificaciones correspondientes y de que se cumplan las condiciones de seguridad requeridas por las entidades competentes.
Barragán, entre las sedes verificadas
Una de las instituciones revisadas se encuentra en el corregimiento de Barragán, donde la Administración Municipal adelanta acciones encaminadas a permitir el regreso de los estudiantes.
En las zonas rurales, el retorno implica además garantizar servicios complementarios que resultan fundamentales para que los alumnos puedan asistir nuevamente a las aulas.
Por esta razón, la Administración trabaja en la reactivación del Programa de Alimentación Escolar, PAE, y del transporte escolar, dos servicios especialmente relevantes para las comunidades educativas que deben desplazarse desde sectores rurales.
El regreso será progresivo
En el caso de las instituciones educativas privadas, la Administración Municipal indicó que aproximadamente el 60 % ya ha retomado las clases presenciales, mientras que los demás establecimientos avanzan de acuerdo con las condiciones particulares verificadas después del sismo.
La Secretaría de Educación mantiene el seguimiento al proceso y reiteró que el retorno a las aulas se realizará de manera gradual.
Para las familias, uno de los aspectos centrales es conocer con certeza cuándo sus hijos podrán regresar a las instituciones. Por ello, cada establecimiento educativo deberá informar oportunamente, a través de sus canales oficiales, la fecha en la que se encuentre habilitado para retomar las actividades presenciales.
El proceso plantea un equilibrio entre la necesidad de recuperar la normalidad académica y la obligación de garantizar que las instalaciones sean seguras después de la emergencia.
Mientras continúan las inspecciones, la Administración Municipal asegura que mantiene el seguimiento a las sedes pendientes y pide a las familias atender únicamente la información oficial de cada institución para conocer las fechas de retorno.
La prioridad, después del sismo, será que el regreso a las aulas no se produzca únicamente de manera rápida, sino bajo condiciones que garanticen la seguridad de estudiantes, docentes y personal educativo.
